José Eduardo González, de 35 años, enfrenta el cargo de homicidio. (Patricio Caneo)
En la mañana del 27 de julio de 2007, el cuerpo sin vida de Mariela Cecchi, una bebé de 18 meses de edad, llegaba en brazos de su madre a la guardia del hospital de Rivadavia. La niña estaba envuelta en una manta y su cuerpo, lleno de moretones, golpes, quemaduras de cigarrillo y rastros de una vieja fractura; era casi un mapa del infierno.
Acusados del homicidio de la bebé, que a esa hora de la mañana ya llevaba más de siete horas muerta, quedó detenida Laura Cecchi (20), madre de la pequeña, y su pareja, José Eduardo González (35).
Ayer, luego de un año y medio, comenzó en la Cámara del Crimen de San Martín el juicio para esclarecer el homicidio de Mariela, y la pareja (que intenta acusarse mutuamente de los golpes mortales dados a la niña) podría ser condenada a cadena perpetua.
En febrero de 2007 Laura Cecchi y su beba se fueron a vivir con Eduardo González, un obrero rural que tenía un pequeño departamento levantado en los fondos de la casa de su padre, don Juan González.
Eduardo salía a trabajar en tareas de la viña y Laura se quedaba en la casa; y aunque no consten en la Policía denuncias por maltrato, Lidia Alonso -la mamá de Laura-, ya algo presentía en esos primeros meses y se había presentado al juzgado de menores pidiendo la tenencia de su nieta.
"Hoy pienso que si hubiese tenido la tenencia, esto se podría haber evitado", dijo ayer entre llantos Lidia Alonso, mientras intentaba defender a su hija, diciendo que "había sido una buena madre" y cargaba las sospechas de los golpes sobre Eduardo, a quien dijo "haber visto sólo tres veces en mi vida".
De las pericias realizadas al castigado cuerpo de Mariela, los peritos concluyen que la niña falleció cerca de la 0.30 del 27 de julio, como consecuencia de un fuerte traumatismo recibido en la cabeza y de haber aspirado su propio vómito.
Muchas lesiones
"El cuerpo tenía tantas lesiones que resulta difícil describirlas", dijo el médico forense Osvaldo Sprazzato al tribunal, presidido por Roberto Martínez, e integrado por Carmen Coronel y Alfredo D'Angelo.
Tenía marcas de quemaduras con cigarrillos, golpes en el cuerpo y dos grandes traumatismos, uno de ellos en la cabeza (resultado de haber sido golpeada con algo o contra algo) y otro en la región abdominal (tal vez un azote dado con un chicote de hierro y goma que la policía secuestró en la casa).
Mariela recibió esas graves lesiones durante la mañana del 26 de julio, y tanto la madre como su pareja se han acusado mutuamente. Él dice que a esa hora estaba viendo televisión en casa de su padre, y ella sostiene que había salido de compras al supermercado.
Lo cierto es que al menos uno de ellos golpeó a la bebé tan fuerte, que le provocó graves heridas internas. Según el relato de la pareja, la niña estuvo vomitando toda esa tarde y tomando tesitos hasta que se fue a dormir.
Débil y vencida por las heridas, esa noche Mariela falleció, aunque recién a la mañana siguiente Laura y Eduardo se presentaron con el cuerpo de la nena en el hospital Saporiti.
La semana que viene seguirá el debate y para el miércoles se espera el alegato de la defensa y de la fiscal Nancy Lecek. Luego vendrá la sentencia del tribunal.
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