Solitario. Martín Gómez intenta pasar ante la marca de dos rivales tucumanos. El Pelado jugó un buen partido. (Gentileza / La Gaceta de Tucumán)
martes, 14 de octubre de 2008Se sabía desde el inicio que el partido ante Atlético Tucumán iba a ser complicado y que Independiente necesitaba reafirmar lo que hizo ante la CAI. Por eso la dupla Bolado-Carbini, de a poco, le hace llegar una idea de juego al equipo para éste que sea un grupo y no sólo un compendio de nombres.
Si bien todavía no puede plasmar dentro de la cancha la idea de equipo compacto, Independiente por lo menos, de a momentos, sabe a qué juega y cuando lo hace comienza a parecerse al equipo que quería su dirigencia.
La idea principal es tratar de llegar con la pelota al piso y para eso se necesita un jugador que haga lo que hizo Lionel Coudannes ante el Decano; un polifuncional que además de ser el complemento casi perfecto de Gabriel Solís para recuperar la pelota, es uno de los socios que tiene Ariel Ortega y Hernán Buján a la hora de intentar generar juego.
Al Burrito se lo nota que está falto de espacios y la B Nacional no lo recibió como el ídolo esperaba, pero parece que será una cuestión de acostumbramiento más que de rendimiento, ya que, ante Atlético, Ortega nunca pudo jugar tranquilo de frente al arco tucumano porque los locales doblaron la marca sobre el jujeño.
Ahí fue donde Coudannes tomó el timón del equipo y trató de encaminarlo para ser un equipo más compacto y que lastime.
La tarea pendiente es para la defensa, ya que, en la calurosa tarde en el Jardín de la República, el local aprovechó las bandas para tratar de lastimar a la Lepra y en el gol de Atlético, Gutiérrez recibió solo en el área chica ante la mirada de los centrales. Quizá ese fue el único error grosero de la dupla Brusco-Barsottini, pero eso valió el empate del local.
Con el empate consumado, los técnicos de Independiente decidieron cerrar el partido, primero con tres volantes centrales (Jones, Solís, Coudannes) y luego dejando a Ortega como único punta y con Martín Abaurre delante de la línea de cuatro defensores.
Hasta ahora, las matemáticas le siguen dando bien a la Lepra, ya que si sigue sumando de a uno afuera y de a tres en el Gargantini, este equipo finalmente le sacará el polvo que tiene la chapa de candidato y la sacará a relucir en todas las canchas del país.
Ahora viene Quilmes, una linda prueba para que los azules confirmen esta levantada de tres partidos sin derrotas y con un juego que cada día se parece más a lo que le gusta al hincha leproso. Rodrigo Olmedo - rolmedo@losandes.com.ar