Aprender a escribir a cualquier edad

Aunque todavía existen más de 40.000 personas que no saben leer ni escribir, Mendoza está bajando el índice de 3,2% de 2001. Las causas: la mejora general de la situación y los muchos programas alfabetizadores en acción.

Edición Impresa: sábado, 08 de septiembre de 2007
Aprender a escribir a cualquier edad

Rosa Contreras y Estela Sotelo, y su desafío diario de aprender.

Por Miguel Títiro (mtitiro@losandes.com.ar)

"La alfabetización es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento”, sostenía el destacado educador brasileño e influyente teórico de la educación, Paulo Freire, fallecido en 1997.

Tal vez las miles de personas que empiezan con el abc de los signos, las palabras y los números, en los pupitres de centros de adultos, organizaciones de la sociedad civil o entidades religiosas, no tengan el mismo léxico de Freire, pero en simples palabras dicen lo mismo que el ilustre pedagogo.

“En 2000, me dije ‘hasta aquí llegamos con la ignorancia’, y empecé a asistir a clase. No sabe lo bien que me siento, a pesar de que todavía me falta mucho”, expresa Elvira Rodríguez (54), una de las asistentes al Centro de Educación Básica de Adultos (CEBA) 3-096 Puesto Lima, en el oeste de la ciudad. Esta señora, al igual que Jesusa del Carmen Romero (45), está en el segundo ciclo, en una ubicación equivalente a un cuarto grado.

Jesusa empezó en 2003. “Trabajaba en tareas de limpieza, pero quería aprender”. Madre de 9 hijos, ahora ayuda con los deberes a algunos de sus niños menores y en ocasiones los chicos le dan una mano a ella.

Estela Sotelo (58), en cambio, está haciendo sus primeros palotes, pese a la carencia de anteojos que la obligan a acercarse al papel a casi a cinco centímetros. Conmueve verla redactar. “Apenas escribía mi nombre y apellido, y salvo que me resulta difícil ver porque no tengo lentes, con los maestros aprendí de todo”. Aunque es beneficiara del Plan Jefes y Jefas de Hogar, su interés es concurrir todos los días a clase y no algunas jornadas, como ocurre con otras beneficiarias de la asistencia social.

Ayer ese puñado de alumnos de las más diversas edades dejó unos instantes sus tareas para evocar el Día de la Alfabetización que se celebra hoy (ver aparte), con la orientación de la directora Ana Romero y sus educadores Patricia Alonso y Daniel Canselmo.

En el local que ocupan, en la zona del barrio La Favorita, es realmente meritorio estudiar. El lugar, cedido generosamente por la unión vecinal, penas si alcanza la categoría de precario, con un pequeño baño para 40 personas. Pero, se estudia y hay clima de superación por parte de las señoras adultas y de jovencitas y jovencitos, de entre 14 y 17 años, que por distintas razones nunca fueron a la escuela.

La directora del CEBA describe una arbitrariedad que lamentablemente todavía subsiste en algunos hogares. “He tenido la experiencia de adolescentes que viven a 5 minutos del centro y nunca fueron a la escuela; en el campo es más entendible que ocurra algo así porque hay que caminar varios kilómetros para llegar al aula. Por eso el analfabetismo está más centrado en los ambientes rurales”.

Las autoridades escolares de la Provincia no tienen los números al momento, pero creen que la meta de llegar al analfabetismo cero en 2010 se va a conseguir y tal vez mucho antes de esa fecha.

El desafío actual es bajar el porcentaje de 3,2 % de analfabetos que dio el censo de 2001 (1.579.651 habitantes), que se traduce en aproximadamente unas 41.041 personas con ausencia de esas aptitudes. Son los números oficiales, aunque ya ese porcentaje dicen que debe haber descendido.

Es lo que aprecia Mirta Barraco, subdirectora de Educación Básica, por el amplio trabajo que se realiza oficialmente, más el de las organizaciones civiles, que son varias y muy efectivas, más el servicio del Programa Nacional de Alfabetización, que organiza el Ministerio de Educación de la Nación.

Precisamente, el gobierno escolar local adhirió a esa actividad federal, que resultó importante porque se trabajó con voluntarios en zonas donde no había centros educativos.

La Dirección General de Escuelas (DGE) dispone de 108 centros de educación de adultos que están haciendo alfabetización. Inclusive, en Mendoza se trabaja con un concepto más amplio de la alfabetización, que no sólo alcanza a la apropiación de la lecto-escritura y el cálculo, sino también al logro de ciertas competencias que tienen que ver con el desempeño ciudadano de las personas, especialmente en el medio laboral. “Sostenemos que una persona está plenamente alfabetizada, cuando además de leer, escribir y calcular, tiene otras competencias para desempeñarse en la sociedad”, sostiene Barraco, una especialista en este tramo de la educación.

A esos 108 centros educativos concurren unas 11.000 personas, a partir de los 14 años y sin límite de edad, de los cuales hay un 35% de esta población que está en proceso de alfabetización.

Este aporte de educación básica también se lleva a los establecimientos penitenciarios que tiene la provincia y en los ámbitos de la Dinaadyf (ex COSE).

Otra intención de la DGE es articular, por medio de proyectos, con la capacitación para el trabajo. Teniendo en cuenta la edad de las personas que se alfabetizan, muchas de ellas necesitan incorporarse al mundo laboral, y por eso se armoniza con el Ministerio de Trabajo de la Nación para hacer alfabetización y terminalidad educativa unidas a la formación de capacidades en un oficio.
Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados