Cuando se piensa en desarrollar cualquier tipo de instituciones educativas, la primera preocupación suele centrarse en el planeamiento de la construcción o disposición de facilidades edilicias que servirán de ámbito específico a las actividades de formación. Lo cual era válido conforme el paradigma que requería de la concentración física de los protagonistas del hecho educativo.
La revolución de las nuevas tecnologías y sus aplicaciones ha modificado sustancialmente la localización de los contenidos educativos tradicionales, de los nuevos trabajos de investigación y de producción de nuevos contenidos, de los propios textos, y de cursos y conferencias que hoy están disponibles en Internet. Sólo permanecen los docentes y los estudiantes fijados a los espacios físicos tradicionales de las instituciones educativas.
El recurso docente, si tomamos la clase o curso como unidad de valor, usualmente era consumido en una sola oportunidad al dictarse la clase o curso, esto puede modificarse dramáticamente, no sólo por la posibilidad de reutilización de una clase grabada en video, o en formato adecuado para la educación a distancia, sino que los docentes de mayor prestigio y calidad podrán ser requeridos por cualquier escuela, colegio o universidad, o simplemente ser ofrecido urbi et orbi en la web.
El cambio de modalidad docente de la transmisión de conocimientos organizados en bloques bajo estrictas pautas disciplinares a la orientación para la autoeducación y a la integración de contenidos interdisciplinarios se verá favorecido por el uso de las nuevas tecnologías de comunicación.
Otros desarrollos posibles en el horizonte de las próximas décadas van a fortalecer esta tendencia, tales como el uso de mecanismos portátiles de inteligencia artificial que al interactuar con el estudiante incrementará exponencialmente su capacidad de memoria y de disposición de información para todo tipo de acciones y en particular para la toma de decisiones complementará un círculo virtuoso de información-conocimiento.
También debe ser tenido en cuenta el uso de simulaciones globales en línea que no sólo contribuirá a fijar mejor los conocimientos adquiridos, sino que brindará un extraordinario potencial de desarrollo de las ciencias sociales, al permitir el empleo de la experimentación sin las restricciones éticas que supone la manipulación de personas reales.
Si sumamos la aplicación al aprendizaje de la filosofía de las empresas flexibles de la tercera ola, del just on time -el conocimiento ‘justo a tiempo’- o sea el necesario para la circunstancia específica en que se lo requiere, esto modificará la modalidad de acumulación personal de conocimientos, y abrirá infinitas posibilidades al uso y aplicación al uso de la más extraordinaria base documental de información y conocimientos desde la invención de la escritura y el desarrollo de la enciclopedia.
Finalmente, el empleo de las redes de formación y aprendizaje multiplicará la cantidad y luego de un tiempo la calidad de contactos personales que incrementarán sustancialmente el capital social que tienen a su disposición los individuos.
En resumen, un conocimiento disperso globalmente, pero disponible mediante los cada vez más integrados medios de comunicación, nuevos desarrollos tecnológicos de inteligencia artificial, en todos los casos cada día más baratos; los cambios en la modalidad educativa, en los roles de docentes y alumnos han de modificar radicalmente el escenario de la actividad educativa, la atención de la infraestructura edilicia deberá ser reemplazada por la consideración de las facilidades de acceso y comunicación y el diseño de políticas públicas destinadas a fortalecer una educación personalizada.
El lugar de la educación va a mudar de la fábrica al aeropuerto, de un lugar permanente y focalizado en área geográfica determinada a un espacio circunstancial que sólo adquiere sentido en relación con aquellos lugares donde queremos ir.
Los desarrollos posibles de la educación y el aprendizaje que menciono son sólo algunos de los relevados por el Millennium Project como los que se dispondrá para el 2030, es decir para los que tendrán al momento de culminar su educación universitaria los niños que están naciendo en este momento.