Miércoles 23 de mayo de 2012 | 23:22 hs
El actor es el protagonista de “XXY”, la película de Lucía Puenzo premiada en Cannes, en la que personifica al padre de una hermafrodita y que se estrena hoy en Mendoza.
jueves, 09 de agosto de 2007
A partir de hoy en las salas locales podrá verse “XXY”, la ópera prima de la argentina Lucía Puenzo que ganó como mejor película en la Semana de la Crítica, y se llevó otros dos premios en el último Festival de Cannes.
La película, en la que Ricardo Darín comparte cartel con Valeria Bertucelli, Carolina Peleritti, Germán Palacios y los jóvenes Inés Efron y Martín Piroyanski, cuenta la historia de una adolescente intersexual (nació con los dos sexos), interpretada por Efron, en tránsito hacia una adultez complicada y masculina y que debe enfrentar su condición ante sí misma y ante los demás. La madre (Bertucelli) desea que permanezca mujer, mientras su padre (Darín) es el único adulto que se acerca al mundo conflictivo de su hija y prefiere que sea ella la gestora de su propio destino .
“Lo que me interesó de 'XXY' fue el ejercicio de la libertad que propone; la gente sabe poco acerca de la cantidad de personas que nacen con los dos sexos y que en la infancia fueron intervenidas quirúrgicamente en favor de uno de los dos”, dijo el actor en una entrevista reciente.
Según Darín, también debutante en la dirección con “La señal” (ver Su debut...), “lo que plantea la película es la humanidad de un ser que tiene derecho a ejercer su sexualidad aunque sea distinta a la que esperan los padres”.
“Hay varias tensiones en la historia, ya que la familia huyó de Buenos Aires y se radicó en Piriápolis, Uruguay, para hallar un lugar más apacible y alejado donde vivir, y donde la chica pudiera estar más a salvo del acoso de sus allegados”, explicó.
Adiós al galán
Sobre su creciente estima por parte de la crítica y el estrellato de que goza en España, Darín se mostró conforme y recordó que la primera vez que fue “reconocido como actor y no como galán fue en 1982”, cuando actuó en “Nosotros y los miedos”.
“Pero claro, los años van pasando y uno mejora si es un poco inteligente -apuntó-; no olvidemos que yo no tengo una formación académica, que fui aprendiendo gracias a la experiencia y la generosidad de actores más veteranos”.
Contó además que se siente “muy acompañado por sus amigos”, que a la hora de componer un personaje le dan sus opiniones y lo ayudan a llegar a puerto. “La gente que me quiere y que, a pesar del afecto, puede mantener la objetividad y mostrarme alguna equivocación”.
“Paradójicamente, lo que miro mucho es a la gente joven -apuntó en referencia directa a Piroyansky y Efron-, porque nos están mostrando cómo va a ser el mañana, y además tengo los mismos referentes de siempre, gente que me impactó con sus trabajos”.
Darín no quiso dar nombres porque, dijo, “la lista sería muy larga. Pero debo reconocer que fueron lo suficientemente generosos como para mostrar su juego y abrirme el camino en ese sentido, pero siento que esa generosidad fue lo que más mamé”, expresó.
Y concluyó diciendo que lo que más le atrae del trabajo de los jóvenes es “la velocidad, en todo sentido son muy rápidos”.
“Manejan los tiempos de una manera que yo a la edad de ellos no manejaba, y están muy atentos al cuidado de su propio instrumento”, recalcó.