“Recortes de gato”.
En un espacio intimista y alternativo de Mendoza, el grabador Esteban Grimi (Rosario 1972) presenta sus obras más recientes. Con una serie de premios en su haber y con el estilo de anteriores muestras conjuntas e individuales ("Para no dormir", 2004, Buenos Aires; "Para seguir sin dormir", 2005, Mendoza) reúne una serie de colagraf bajo el título de Insomnia. Descartando alusiones oníricas anticipadas, el artista asume un marco común para sus imágenes: el estado de insomnio entre el deseo del descanso no concretado y el miedo a que se instale la pesadilla desbordando el espacio del sueño, eso que Grimi identifica como momento paradójico de angustia por la existencia. Al mismo tiempo, Insomnia es una reflexión sobre el hacer del artista, en la contradicción de la exigencia de momentos de lucidez que son interrumpidos por la ansiedad de "ver" un resultado sólo posible, en este caso, después de un trabajo paciente, propio de la tecnología artesanal del grabado.
A diferencia del hecho pictórico, el grabado tradicional instala un proceso complejo que va desde el boceto y su inversión en una matriz a la obra como huella y registro del contacto matriz-papel. Obra que reaparece cada vez que se actualice dicho contacto, dando lugar al original múltiple. Esta reflexión sobre el grabado, como práctica dinámica y comunicativa es reforzada por Esteban Grimi al pensar lo "múltiple" no como la posibilidad de reproducción de la imagen sino como el carácter generador de la obra misma. Así despliega una serie de iconos: la muñeca hueca, el pulpo, los gatos que aparecen replicando en casi todas sus obras. Una apropiación que enlaza, con trazo simplificado e ingenuo, referencias personales e infantiles y señales urbanas (flechas, silueta femenina), haciendo efectiva una mirada irónica sobre las convenciones y reducciones despersonalizadas de los sujetos, mecanismos autoritarios que las imágenes pueden encubrir. Las 77 siluetas femeninas de "Modelo 77" son un ejemplo de intervención sobre un icono, para construir con humor y crítica mordaz una cadena de sentidos que van desde el problema de los géneros, el estereotipo de mujer a la referencia numérica de "77", año de libertades comprometidas para nuestro pasado histórico-político.
Al mismo tiempo, el estado ansioso que sintetiza "Insomnia" se refleja en el plano donde flotan sus figuras, espacio claustrofóbico y poco profundo, oscuridad denotada por los fondos en tonos bajos de algunas de sus obras. Estado paradójico el del grabado en gran formato, que consigue conjugar el impacto visual a media distancia, acto de percibir formas sintéticas, geometrizadas, de gran tamaño y la aproximación más privada, de close-up, visión cercana de tramas, texturas y grafías que no sólo explotan las posibilidades del colagraf sino que reponen referenciales del artista.
En este juego de hacer visible la paradoja, el boceto o dibujo rápido es anterior al trabajo sobre la matriz y su registro estampado en el papel como obra y resultado. Es donde Grimi rescata la importancia de su táctica poética: el apunte gráfico, idea compositiva y punto de partida apenas esbozado, dibujos sin mayores detalles rehuyendo a ser ampliados directamente sobre la matriz. Otra alternativa de su práctica es el papel recortado de siluetas. Éstas enuncian el lugar fragilizado de la serie por su material, la memoria del juego infantil y la necesidad del artista de dar corte a la seductora repitencia de sus iconos, que cobran verdadera autonomía, cuando aparecen resignificados con pequeñas variantes de forma y sentido.
Tal como describe su momento creativo, Esteban Grimi registra con un ligero apunte gráfico la idea obsesiva que lo toma por asalto. Ante sus obras, el espectador no podrá menos que atestiguar, con una risa ansiosa y un toque de piedad, el amenazante espacio que pueblan esos pequeños iconos, quizás pulsando la cuerda de sus propias obsesiones, tan cerca y ... por la espalda.
Estaban en un cuarto secreto que la propia pareja mandó a tapiar. El hallazgo incluye documentos, manuscritos y correspondencia.
La “tierra de la niñez” no es tan benigna como la describen algunos cuentos. Pero, a la vez, los niños representan siempre una oportunidad de cambio para cualquier sociedad.