Dependencia. “Nos habían hecho perder la autoestima, que éramos los peores del mundo, que teníamos que vivir recibiendo consejos de quienes no debíamos y seguir haciendo los deberes para otros”, dijo Kirchner en alusión a los lineamientos económicos de los organismos internacionales de crédito.
Despegue. “Argentina creció casi el 50% en los últimos años y estamos entrando en el quinto año de crecimiento”, subrayó, aunque admitió que aún persisten niveles de indigencia y pobreza “que dan bronca y dolor”.
Nuevos índices. Tras haber llegado al gobierno cuando Argentina aún sufría los efectos de la crisis de 2001, la peor en un siglo, Kirchner tiene para mostrar índices económicos positivos tras 52 meses de crecimiento sostenido y un aumento anual del PBI de 8,9% en promedio desde 2003.
Una sola bandera. “No me interesaba buscar un acuerdo popular, pero si tomarme de las manos del pueblo argentino sin banderías de ninguna naturaleza con la única bandera que es la celeste y blanca que nos abraza”.
El rumbo concertador. “Les pido que me acompañen con toda nuestra vocación de cambio porque el cambio recién comienza para que en el marco de una plena concertación nos encaminemos hacia un cambio definitivo en el país”, subrayó.
El Presidente levantó las manos de Cristina y de Cobos y en su discurso aludió al nuevo proceso político. Repasó sus logros al frente del Gobierno. El mensaje del Gobernador no convenció.
Monseñor Eduardo Taussig habló frente al Presidente de la Nación de los riesgos de caer en el totalitarismo cuando se pierden los valores. Funcionarios de todo el país colmaron la Basílica.