Invasión de loros, tordos y juanitas en General Alvear

A las aves la ahuyentan con pirotecnia. Los insectos son inocuos para las personas.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Gonzalo Villatoro - Especial para Los Andes

A las quejas reiteradas por la aparición de una bandada de tordos que copó la arboleda céntrica y la presencia nuevamente de loros barranqueros en el poblado de Cochicó, en el municipio las consultas se multiplicaron en los últimos días ante el notable aumento de la población de juanitas, insectos que despiden mal olor.

“Un error común es confundirlas con cucarachas pero en este caso son boticarios, conocidos popularmente como juanitas que resultan ser inofensivas para las personas, no transmiten enfermedades” afirmó Roberto Triguez director de Defensa Civil de la municipalidad de General Alvear.

Es que en la última semana estos insectos han copado parte de las calles, veredas y edificios y más de un peatón que circula por una arteria céntrica se ha llevado ese amargo recuerdo del mal olor que despiden.

Desde la Dirección de Obras Públicas de la comuna, Cristian González informó que no tienen previsto ninguna clase de fumigación, es decir que las acciones contra las juanitas “se reducen a lo que quieran hacer los vecinos en sus propiedades”, concluyó.

Unos días antes, la ciudad había sido invadida por una bandada de tordos que copó la arboleda céntrica en los alrededores de la Casa de la Cultura y despertó las quejas de la gente ante la suciedad que dejaban a su paso cuando defecaban. Este fenómeno “forma parte de la migración natural de las aves que como protección buscan anidar en los forestales de mayor envergadura, ponen los huevos, sacan la cría y luego siguen su camino”, dijo Juan Porcina, de Recursos Naturales Renovables.

Para ahuyentar a los tordos, la gente de Servicios Públicos del municipio utilizó pirotecnia.

El caso de la migración de millares de loros barranqueros a Cochicó ya es bien conocido porque se presenta todos los años en la misma época. “Estos loros no son desconocidos ya que predominan en la zona pero lo que se quiere evitar es que aniden en las arboledas del poblado”, manifestó Miguel López director de Distritos y Parajes.

Desde principios de mes, personal de la escuela albergue Wolf Scholniks, más efectivos policiales y empleados municipales combaten a los loros barranqueros. “Al caer la noche se posan en las copas de los árboles alrededor del colegio. A última hora del día lanzamos silbadores, una especie de cañitas voladoras que emiten un fuerte silbido, y así vamos evitando que se instalen en el lugar”, contó López.

Con tordos y loros controlados, las juanitas parecen multiplicarse en forma descontrolada, según los vecinos.De acuerdo a la información brindada por en el municipio, la humedad es un factor importante en el ciclo biológico de este insecto, que dura 56 días desde que coloca el huevo hasta el nacimiento de la larva. A partir de allí se trasladan a las zonas pobladas porque se siente atraído por la luz. Otro de los factores que colaboran en la proliferación del boticario es la falta de predadores naturales, posiblemente ante la utilización en cantidad de agroquímicos. La Calosoma argentinense, nombre científico de la juanita, es un aliado del agricultor ya que se alimenta de otros insectos (orugas y larvas) y también de lombrices y caracoles.

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