La investigación judicial
domingo, 23 de diciembre de 2007
Guido Antonini Wilson hizo crujir las relaciones entre Argentina y EEUU.
Alfredo Yabrán murió hace 10 años, pero sus empresas dan que hablar.

El escándalo de la valija hizo que reapareciera la sombra de Yabrán

Hay varias pistas que vinculan al venezolano Antonini Wilson con el grupo del empresario argentino: el avión usado, la dirección que dio, el abogado que lo defiende y los negocios con armamento militar.

María Seoane especial para Los Andes

La madrugada del 4 de agosto pasado, cuando lo detuvieron en el sector de vuelos privados del Aeroparque de Buenos Aires con una valija repleta con 790.550 dólares, el ciudadano estadounidense-venezolano Guido Antonini Wilson dijo dos cosas perdidas en el escándalo internacional que motivó la hoy descartada hipótesis de la fiscalía norteamericana de Thomas Mulvihill de que el dinero era para la campaña presidencial del kirchnerismo.

A Mulvihill no le interesa para qué era el dinero sino la acción de "agentes extranjeros" en su territorio: los venezolanos Moisés Maiónica, Franky Durán, Carlos Kauffman (presos del FBI), el prófugo Antonio Canchica y el uruguayo excarcelado, Rodolfo Wanseele. Al ser detenido, entonces, Antonini había dicho que su lugar de residencia en Buenos Aires era "Viamonte 352" y que él no diría nada más porque era "un soldado", aunque no especificó de qué ejército.

Cuatro meses después -con Antonini trabajando para el FBI y sus antiguos amigos venezolanos presos- es difícil saber si se refería al ejército venezolano o norteamericano en un juego de espionaje digno de la Guerra Fría pero con otros protagonistas: Hugo Chávez y George W. Bush.

Pero los dichos de Antonini esa madrugada en Aeroparque llevaron a la fiscalía argentina a pensar que "hay algunas pistas” que conducirían a los "residuos del grupo Yabrán". Un investigador que pidió reserva de su nombre las mencionó: "1) El avión en el que viajaba Antonini; 2) la dirección que Antonini dio al ser descubierto en Aeroparque; 3) el abogado que el estudio más importante de Caracas, entre los que habría un pariente de Maiónica, contrató, el ex camarista Guillermo Ledesma y 4) los vínculos de una de las empresas de Antonini en Fort Lauderdale, sede también de algunos negocios del grupo Yabrán, por lo menos hasta que el empresario vivió, referido al negocio de tecnología militar vinculado con la Fuerza Aérea argentina".

Demasiadas coincidencias

Los datos que el investigador desglosa son: "El avión en el que viajaba Antonini, contratado por la estatal argentina Enarsa, era un Cessna Citation matrícula N5113S de la compañía Royal Class, cuyo nombre legal era Lanolec SA, que en la década del noventa perteneció a Alfredo Yabrán, y que hoy tiene entre sus principales accionistas a sus hijos".

La segunda cuestión: la calle Viamonte era la dirección oficial del grupo (ex Yabito), de una serie de empresas vinculadas al transporte de equipajes, vigilancia y almacenamiento de mercaderías en los aeropuertos como Edcadassa, Intercargo e Interbaires. "Nunca se pudo probar -apunta el investigador- ningún vínculo con el tráfico ilegal de armas, pero Yabrán se suicidó en 1998 por el caso del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas y allí se detuvo la investigación".

La tercera cuestión que llamó la atención de los investigadores es la elección del abogado defensor de Antonini, el ex camarista Ledesma, contratado por el estudio jurídico venezolano Di Vénere-Maiónica-Rossini-Jelambi-Balestrini & Ribeiro. El investigador se pregunta: "¿Por qué contratar a Ledesma, entre tantos penalistas argentinos brillantes? Ledesma fue abogado defensor de Alfredo Yabrán en 1997. ¿Acaso fue contratado por los venezolanos porque conocía bien sus empresas, sus contactos y sus intereses?".

Vinculado a esto último, para los investigadores aparece Fort Lauderdale, en Florida, como un territorio sospechado de todo tipo de conexiones "non sanctas". Esa ciudad no es sólo un paraíso turístico; aparece vinculada en la historia argentina al tráfico de armas ilegal a Croacia y a Ecuador y, también, a las radicaciones de los grupos de tareas argentinos que extendieron la guerra sucia a Centroamérica, financiados por el tráfico de armas, y a las compras de satélites o remate de aviones pertenecientes a la Fuerza Aérea argentina.

En esa ciudad, Antonini ofrecía también productos de una de sus empresas, Defensa y Tecnología CA, dedicadas a la venta, distribución, exportación e importación de armamento militar, policial y aviones de uso militar, que su socio Franky Durán -tal como trascendió- le ayudó a vender tal vez no sólo en Venezuela.

Ninguna pista parece descartable para la fiscalía argentina, a cargo de María Luz Rivas: interesa saber para qué y para quién o quiénes eran los dólares. En el pedido de extradición de Antonini por el "lavado de dinero", se manejaban dos hipótesis fuertes: una, la de la corrupción de sectores del Estado argentino; la otra, referida a que el dinero estaría destinado al posible "tráfico de armas o compra de tecnología militar ultra-sofisticada o de bonos argentinos". Ultima hipótesis que comparten varios investigadores estadounidenses. CC

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