La contaminación en zonas rurales

La denuncia efectuada por pobladores de Los Corralitos, en Guaymallén, relacionada con graves problemas de contaminación de los cauces de riego, debe constituir un severo llamado de atención para las autoridades, las que deben abocarse a la tarea de solucionar la situación para bien de la salud de comunidad.

Edición Impresa: viernes, 21 de diciembre de 2007
El calentamiento global, la ampliación del agujero de ozono y otros aspectos que se han sumado en los últimos años, ha generado en la población una conciencia a favor de la lucha contra la contaminación ambiental. Los estudiosos califican como contaminación a la presencia en el ambiente de cualquier agente físico, químico o biológico o la combinación de varios agentes en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, la seguridad o para el bienestar de la población. También señalan que los contaminantes principales son los vertidos de desechos industriales y de aguas servidas, y en referencia directa a la contaminación del suelo destacan que son principalmente debido al vertido de residuos sólidos y productos empleados en las fábricas o en los propios abonos o fertilizantes utilizados por los productores.

Los aspectos señalados tienen directa relación con la denuncia realizada por pobladores de la zona de Los Corralitos, quienes indicaron que existen serios problemas de contaminación y hasta expresaron que se detectó la presencia de enfermedades graves en dos jóvenes, como consecuencia de esa situación.

Resulta muy difícil establecer la relación entre la contaminación del agua y la enfermedad de los chicos, pero lo que no se puede dejar de considerar son las denuncias relacionadas con la presencia, en horas de la noche, de agua amarillenta con olores muy fuertes circulando por los cauces, ni tampoco el hecho de que las hortalizas regadas con esa agua terminaron secándose.

Los Corralitos, junto a La Primavera, Kilómetro 8 y Colonia Bombal, constituye una micro región productora de frutas, verduras y hortalizas destinadas al consumo local y nacional. Son zonas que en su oportunidad fueron bañados, por lo que las tierras son muy ricas en nutrientes, pero con el inconveniente de que las napas freáticas corren muy cerca de la superficie. Por ese motivo, cualquier contaminante que corre por lo cauces o por las napas, puede llegar a ser absorbido por las plantas.

Por tratarse de una zona de mucha producción, las plantas industriales también se han instalado en las cercanías. Pero en muchos de los casos no se les realiza el control correspondiente para establecer si cuentan con piletas de decantación u otros elementos que permitan terminar o al menor reducir la contaminación. De hecho, según los pobladores, han presentado denuncias ante Irrigación, la Municipalidad de Guaymallén, la Legislatura y hasta ante el Gobierno nacional, y el problema subsiste.

La Argentina y también Mendoza no han hecho los deberes en el tema de la contaminación. Un informe del Banco Mundial señaló en su oportunidad que “la contaminación ambiental en la Argentina es mayor que lo que se podría esperar en un país con un nivel de desarrollo mediano a alto”, agregando que “existe un marco de reglamentaciones inadecuado y un déficit en materia de infraestructura sanitaria y de tratamiento de desperdicios”. También destaca que “la capacidad y autoridad institucional para la gestión ambiental está fragmentada entre numerosos organismos en los niveles nacional, provincial y municipal, lo que conduce a la superposición de jurisdicciones, a la debilidad del control y al incumplimiento de las normas”. El informe califica la contaminación de aguas subterráneas como el problema más importante en la Argentina”.

En el país, el tema de las papeleras recuperó la conciencia de la gente a favor del medio ambiente. Algo similar ocurrió años atrás en Mendoza, cuando se inició una lucha -finalmente ganada- por la gravísima contaminación del canal Pescara. En aquella oportunidad, además de las obras hidráulicas que se construyeron, se obligó paralelamente a las empresas a realizar trabajos que redujeran al mínimo la contaminación. Es hora entonces de que aquellas exigencias se apliquen también a todas las industrias instaladas en las adyacencias de la microrregión agrícola de Guaymallén y de Maipú. Será para beneficio de la salud de toda la población.
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