Malargüe continúa siendo un foco de atracción para los científicos del mundo. Ahora, con la inauguración del Centro Internacional de estudio de la Tierra, aquí se podrán estudiar los flagelos naturales del planeta.
Allá por 1999, el premio Nobel de física, James Watson Cronin, junto a un grupo de colaboradores decidió instalar el observatorio Pierre Auger. Hoy, con otro grupo de investigadores comienza a ser una realidad el Centro Internacional de estudio de la Tierra (ICES), que quedó inaugurado el jueves durante la realización del 3º encuentro E-ICES, en el que investigadores nacionales e internacionales se reunieron para establecer proyectos de investigación.
El ICES funcionará en uno de los edificios que se construyeron dentro del complejo del primer planetario digital de Sudamérica, que está prácticamente terminado. Contará con tecnología informática de primer nivel y estará conformado por 4 departamentos, con actividades interdisciplinarias, reuniendo todas las especialidades que tienen que ver con las Ciencias de la Tierra: Ambiente y Clima, Recursos y Prospecciones Geofísicas, Riesgo Ambiental y Territorial y Antropología Ambiental.
El Agregado Científico de la embajada de Italia en Argentina, Gabrielle Páparo, explicó a Los Andes que el futuro Centro puede llegar a explicar "los flagelos naturales del planeta, es decir, por qué existen los tornados o los aluviones, y por qué se dan en determinados puntos del planeta y no en otros”.
En referencia a los proyectos, manifestó que "hay un importante apoyo de la comunidad europea hacia los trabajos de investigación científica y para ello ya se ha dispuesto de 400.000 euros para los proyectos de cada una de las áreas". En tanto, en nuestro país se iniciará el concurso para la presentación de proyectos de investigación científicos, para lo cual la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación también aportará 400.000 dólares para que sean distribuidos entre los proyectos seleccionados en esta instancia.
En la Ley de Presupuesto Nacional ha sido incluido 1.000.000 de pesos, específicamente asignados a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), para el funcionamiento de los proyectos de las cuatro áreas del ICES, dinero que será distribuido y administrado por la Fundación de la Universidad Nacional de Cuyo (UNC).
A través de una eficiente y moderna red de comunicaciones (Nodos ICES), el ICES estará interconectado con todos los investigadores nacionales e internacionales involucrados. Al mismo tiempo servirá como lugar de investigación y trabajo para doctorados y tesistas de diversas disciplinas, a través de becas o pasantías.
Fue construida en plena Cordillera de los Andes para cumplir una promesa del santo italiano, quien salvó su vida de milagro cuando viajaba en avión sobre la montaña mendocina.