Víctor Emilio Galíndez, un guapo de los setenta

Fue una de las figuras emblemáticas del boxeo argentino. Su historia creció a partir de la inolvidable pelea frente a Richie Kates. Hoy cumpliría 59 años.

viernes, 02 de noviembre de 2007
Además de su enorme simpatía y grandeza, Víctor Emilio Galíndez siempre será recordado por su coraje. Un guapo inolvidable.

Es que si había algo que no escaseaba en la sangre del Leopardo de Morón era guapeza. Con ésta edificó su historia y fue campeón mundial de los medio pesado de la AMB el 7 diciembre de 1974, cuando le ganó por abandono -lo demolió-, a Len Hutchins, en el décimo tercer round y pasó a ser el primero en ganar el título del mundo en el mítico estadio porteño, el Luna Park.

Esta pelea estuvo a punto de suspenderse debido a que Galíndez, un amante de los "fierros", tuvo un accidente automovilístico unos días antes.

Dicen que Galíndez, aquella noche, subió con un tobillo vendado y con el cuerpo magullado por los golpes del accidente.

No defraudó a nadie, principalmente a su máximo mentor, Tito Lectoure, a quien le había prometido la faja.

Con Aconcagua Ahumada

Era una fiera en el ring, pero la noche porteña, las mujeres, las gaseosas y los autos eran su mayor debilidad, y esto desembocó en el problema conocido en el mundo pugilístico: la balanza. Le costaba horrores dar los 79,378 kg.

En Johannesburgo, el 7 de mayo de 1975, hizo su primera defensa frente al sudafricano Pierre Fourie. Ganó por puntos, cómodamente. El 30 de junio del mismo año, dos argentinos disputaban el título en el Madison Square Garden de Nueva York. Galíndez exponía su faja ante un mendocino, Jorge "Aconcagua" Ahumada. Un peleón. Ganó el bonaerense por puntos.

La memorable pelea con Richie Kates

Galíndez realizó en total 9 defensas exitosas. Aunque la consagración la tuvo aquella epopéyica tarde del 22 de mayo de 1976 cuando le ganó a Richie Kates. Memorable tarde para el boxeo argentino, dos meses después del golpe militar a un gobierno constitucional.

En la noche de Johannesburgo, el Negro había sufrido un corte enorme en su ceja derecha, tras un golpe de Kates en los primeros rounds. Lo tenía a mal traer el estadounidense y la pelea estuvo a punto de ser suspendida por la sangre que manaba de la ceja florecida de Galíndez por la herida (se la limpiaba, para que no le impidiese la visión, en la camisa del árbitro Stanley Christodoulou).

Aún emociona recordar los relatos de Ricardo Arias, por radio Splendid. El coraje y la guapeza de Galíndez quedaron plasmados cuando a segundos de la finalización de la pelea (round 15) le conectó un gancho tremendo a Kates, del que no pudo recuperarse. La cuenta del popular árbitro sudafricano fue acompañada por Galíndez. Una imagen de video para recordar. Un monumento a la entrega. El festejo del Negro luego se transformaría en tristeza, porque esa misma tarde era asesinado en la entrada del Mustang Ranch de Nevada su amigo Oscar "Ringo" Bonavena, otro grande del boxeo nacional.

La resignación del título

Su vuelta al país fue gloriosa. Su fama creció de manera estruendosa. Todos lo requerían. La noche lo seducía cada vez más.

Resignó el título el 15 de setiembre de 1978 frente a Mike Rossman. Perdió por nocaut en el décimo tercer round. El 14 de abril lo recuperó ante el mismo Rossman, a quien bajó por nocaut en el décimo asalto. Fue el primer medio pesado en recuperar un título. Después, lo perdería definitivamente frente a Marvin Johnson en noviembre del mismo año.

Una muerte absurda

Los fierros eran su tentación y por ello dejó el boxeo.

El 26 de octubre de 1980 la muerte lo encontró de manera absurda. El Negro hacía su debut como acompañante de Antonio Lizeviche en el Turismo Carretera. Ambos tuvieron que abandonar el GP de 25 de Mayo, Buenos Aires, ya que el Dodge de Lizeviche quedó fuera de competencia. Ambos, caminaban rumbo a boxes por el costado de la pista. El auto de Marcial Feijoo, en competencia, venía fuera de control. Los arrolló a los dos.

Galíndez tenía 31 años. Hoy hubiese cumplido 59.
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