Las reservas para fin de año adelantan el estrés de las Fiestas

Los restaurantes aseguran que la gente busca lugar desde hace dos meses, y en algunos casos ya tienen ocupado el 40 por ciento. Los especialistas aseguran que es una forma de fomentar el consumo sin importar la ocasión. El menú ronda los 50 pesos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Claudio Barros cbarros@losandes.com.ar

Comprar carne o pollo, sidra o champán, buscar regalos ahora o esperar a las ofertas, poner la casa o ir a la de un pariente, comprar el pino negro de moda o ‘tunear’ el viejo árbol de Navidad. Son opciones tan superficiales como estresantes que nos asaltan cuando se acercan las fiestas de fin de año y se transforman en dudas casi existenciales cuando la decoración navideña de supermercados y centros comerciales nos recuerdan, cada vez con mayor anticipación, que el tiempo pasa más rápido de lo que deseamos. Pues bien, la cosa no mejora y ahora, faltando poco más de un mes para las Fiestas, se suma la carrera por obtener una reserva en un restaurante, si decidimos librarnos de algunas de las responsabilidades antes mencionadas.

“Hay una tendencia en la gente a salir más para ciertas fechas especiales. Pero igualmente para fin de año muchos lugares no abren porque representa un costo muy alto, sobre todo si no pueden garantizar la concurrencia de gente”, señala Jorge Segovia, integrante de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de Mendoza. Agrega además que es una pena porque cada vez más turistas llegan a la provincia a fines de diciembre y los restaurantes son los lugares naturales donde van a celebrar.

Los que permanecen cerrados esas fechas buscan capitalizar la tendencia promocionándose como espacio de celebración en los días previos. “Es la primera vez que hacemos esto y damos la opción de venir aquí para evitar el lío de juntarse en una casa con los amigos y a los dos días reunirse otra vez allí con la familia”, sostiene Ernesto Videla del Patio de Jesús María del híper Libertad. Los que piensen como él pueden acceder a un menú que va desde los $ 17 a los $ 35 con variedad de pastas y parrilla. Al final de cuentas un festejo adelantado rondaría los $ 50 por persona con bebida y postre.

Para la socióloga Graciela Cousinet, este es un fenómeno más económico que sociológico. “Adelantarse a las fechas no es novedoso en otros países y tiene que ver con incentivar el consumo. También hay una reactivación en el país que permite este tipo de gastos en la gente”, explica. Destaca también que estos planes anticipados son parte de una tendencia general que se puede observar en otras conductas como comprar ropa de moda o cambiar los electrodomésticos por otros más nuevos aunque no estén rotos, ni haya necesidad.

¿Salir o quedarse en casa?

A pesar de todo hay lugares que abren para las fiestas con una oferta variada y para todos los bolsillos. Para los que quieran darse un buen gusto y puedan pagarlo pueden optar por Bistró, el restaurante del Hyatt, que por $ 260 en Navidad o U$S 160 en Año Nuevo, ofrece un menú que incluye comida delicatessen, show y open bar. Desde el hotel aseguran que desde hace unos cuantos días la gente está llamando para reservar.

Para los que tienen familia numerosa sin tantos recursos, hay opciones más económicas como la de Las Tinajas. “Nosotros ofrecemos cena-show y la gente nos está reservando desde hace un mes, aunque todavía no podemos darles un precio porque no lo hemos definido”, dice Romina, empleada del lugar.

Los gastronómicos aseguran que las reservas anticipadas siguen la tendencia que hubo todo el año en fechas como Día del Amigo o Día de la Madre. El “pero” para esta época es la inestabilidad de precios en los alimentos que les impide asegurar hoy un precio cerrado para los platos de fin de año. “Nosotros armamos menú especial con tres entradas y cuatro platos, pero no sabemos aún cuánto nos va a costar la materia prima para comida, así que reservamos y luego avisaremos los precios definitivos”, dice Daniel Acosta, dueño del restaurante Don Mario.

En una situación similar se encuentra Martín Reitano, propietario de Boccadoro y Salón Cristal. “A los clientes les decimos que puede costar entre $ 60 y $ 90 por persona, pero estamos definiendo si incluimos la bebida”. Este restaurante abre sólo el 31 y a pesar de la incertidumbre asegura que las reservas hechas alcanzan ya el 40 por ciento.

Todos coinciden en que la gente empezó a preguntar apenas pasó el Día de la Madre, que fue la última fecha en la que todos agotaron sus sillas con varias semanas de antelación.

El problema de los precios se hace extensivo a los hogares, que para fin de año también hacen compras alimentarias excepcionales y casi excesivas, por lo que salir se vuelve una opción no mucho más cara.

“Todo está centrado en el consumo como forma de satisfacción, de placer, pero también hay que tener en cuenta que el fin de año implica un proceso de balance, de espiritualidad para mucha gente, de algo que termina y que vuelve a empezar y si se le suma el frenesí de consumo se vuelve estresante”. concluye Cousinet.

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