Exultantes. El equipo de Celso Jaque disfrutó el triunfo del malargüino y escuchó su mensaje en el hotel Executive, de Ciudad.
Cristina Fernández de Kirchner ganó la elección nacional en primera vuelta con el 43,8% de los votos y se convirtió en la primera mujer argentina en ser electa presidenta. El triunfo de la primera dama estaba cantado y duplicó los votos de su inmediato perseguidor, Elisa Carrió (22,17). Tercero quedó Roberto Lavagna, con el 18,02%. Pero en Mendoza se produjo una sorpresa: el justicialista Celso Jaque arrebató el poder al cobismo, ya que se impuso por más de 9 puntos a César Biffi, el candidato del gobernador Julio Cobos.
Para Cobos fue una jornada agridulce ya que se consagró vicepresidente de la Nación, pero perdió la provincia -por paliza- en manos del peronismo ortodoxo que rechazó la Concertación. El triunfo de Jaque dolió al oficialismo provincial, compuesto heterodoxamente por radicales K y caciques del peronismo que no apoyaron la candidatura de Jaque.
Al final de la jornada, el propio Biffi debió reconocer que la ciudadanía “no entendió lo que es la Concertación”.
Jaque ayer se convirtió en el séptimo gobernador electo desde el retorno de la democracia, en 1983. Asumirá el poder el 11 de diciembre.
La victoria de Cristina de Kirchner fue aplastante en casi todo el país. En Mendoza logró el 63% y tuvo una performance aún más positiva que en la determinante provincia de Buenos Aires, donde consiguió el 46% de los votos.
La primera dama habló desde el hotel Intercontinental de Buenos Aires y desde allí agradeció a su marido, el presidente Néstor Kirchner y a la ciudadanía. También tuvo palabras de agradecimiento para Cobos y para “los hombres y mujeres que creyeron en esta Concertación” (ver pág. 17).
En Mendoza, el oficialismo vivió una jornada tensa. Cerca de las 22, cuando los boca de urnas eran el único indicio debido a un escrutinio lento y complicadísimo, el ministro de Seguridad, Alfredo Cornejo, salió a acusar al PJ de “mentir como lo hizo durante toda la campaña”. Para el oficialismo, existía un empate técnico entre Jaque y Biffi y tenía una luz de esperanza de poder revertir la elección.
Pero era demasiado tarde. Los primeros guarismos que cargaron en sus sistemas de información el Gobierno y el Ministerio del Interior, le dieron una ventaja de cinco puntos a Jaque que, al cierre de esta edición, llegó a los 9 puntos.
Carrera con vallas
Jaque se consagró gobernador luego de sortear un sinnúmero de obstáculos políticos. El malargüino lanzó su candidatura hace casi dos años, pero recién en marzo consiguió el aval de la Casa Rosada para seguir adelante con su pretensión. Hasta ese momento, el cobismo se esforzó por truncar su candidatura y sumar a todo el justicialismo a la Concertación. Luego, debió enfrentar una interna dentro del PJ. El 5 de agosto venció con el 70% de los votos al diputado Guillermo Carmona.
La abultada victoria de Jaque marca una reconciliación del electorado mendocino con el justicialismo. El malargüino derrotó el poderoso aparato del oficialismo provincial y su arrastre en las urnas ayudó al peronismo en muchos municipios. Es el caso de Guaymallén, la comuna más populosa. Allí, el concejal Alejandro Abraham se imponía ajustadamente al intendente cobista Juan Manuel García y al peronista concertador Jorge Pardal.
Julio Cobos y César Biffi reconocieron el traspié de la Concertación cerca de la 1 de la madrugada. El futuro del proyecto político de Cobos quedó seriamente comprometido con esta derrota. También el poder del Gobernador cuando llegue a conducir el Senado nacional, ya que fue el único radical K que perdió en su propia tierra.
El senador nacional también fue saludado por Néstor y Cristina Kirchner y a la 1.20 salió a hablar con los medios y con los militantes. Dijo que su gobierno “será el de todos los mendocinos y las mendocinas”. Le respondió al oficialismo directamente, que lo acusó de mentiroso por prometer bajar la inseguridad 30% en seis meses. “Lo que dije en la campaña es palabra sagrada”, aseguró (ver página 3).
Las otras sorpresas las dieron las magras performances del PD y de la UCR, que pelearon hasta último momento por el tercer lugar de una elección que se polarizó entre los dos candidatos kirchneristas.
Omar De Marchi obtenía, al cierre de esta edición, el 10% de los votos y el ex gobernador Roberto Iglesias (UCR) un punto menos.
La representación de ambos partidos tradicionales en la Legislatura será mínima, lo que garantiza al nuevo gobierno un comienzo poco traumático. El PJ tendrá la primera minoría en ambas cámaras y habrá que ver cómo se comportarán los peronistas concertadores electos legisladores con un hombre justicialista en el poder (ver página 9).
Las comunas
En los municipios, ganaron casi todos los oficialismos. Víctor Fayad le dio, en Capital, el único triunfo a la UCR. Y en Las Heras, Maipú, San Martín, Lavalle, Alvear, Malargüe y Tupungato los caciques peronistas retuvieron el poder. Sólo Mario Guiña-zú, en San Carlos, perdió en manos del PD.
Pero el justicialismo ganaba también Guaymallén y Santa Rosa, por lo que controlará directamente la mitad de los departamentos.
Los demócratas retuvieron el poder, ajustadamente, en Luján, el departamento de De Marchi.
El cobismo ganó en Godoy Cruz, Rivadavia, Junín, La Paz y Tunuyán y el peronista concertador, Omar Félix, fue reelecto en San Rafael. Félix es el más enconado rival de Jaque dentro del justicialismo y artífice principal de los peronistas cobistas que ayer recibieron un cachetazo en las urnas.
Un país kirchnerista
El kirchnerismo también ganó en las ocho provincias que ayer eligieron autoridades provinciales. Además de Mendoza, los candidatos de la Casa Rosada triunfaron en Buenos Aires (Daniel Scioli obtuvo más del 50%), Formosa, Salta, Jujuy, La Pampa, Misiones y Santa Cruz. En la provincia de Kirchner, el actual gobernador Daniel Peralta sorteó sin sobresaltos el test electoral luego de la crisis política que agitó el distrito en los últimos meses.
Además de estas 8 provincias, otros once distritos son conducidos por hombres aliados a Kirchner. En total, son 19 las provincias que llevarán el sello K, aunque algunas, como Córdoba, tengan cortocircuitos con la Casa Rosada (ver páginas 21 a 23). De hecho, en la provincia mediterránea, Cristina perdió contra Lavagna. En Capital Federal, la primera dama quedó segunda tras Carrió.
El nuevo Congreso será también ultra-kirchnerista. El oficialismo nacional tendrá mayoría en las dos cámaras. En su mandato, Kirchner nunca tuvo quórum propio en Diputados y el oficialismo debió acudir a sus aliados, los radicales K y los ex duhaldistas. Ahora, Cristina, tendrá legisladores de sobra para aprobar los proyectos del Ejecutivo nacional.
Es amante de las computadoras, la cocina y la jardinería. Padre de dos hijas, se casó a los 29 años, tras cinco de novio. Es medido con el dinero y se considera un “hombre de fe”. Obsesivo hasta en los más pequeños detalles.
Obtuvo una holgada victoria, sobre Carrió. Fue determinante la diferencia en la provincia de Buenos Aires. Gobernará la Argentina hasta 2011 junto al mendocino Julio Cobos como vice. Asumen el próximo 10 de diciembre.