Señorita Elisa,
Profesora Vallejos,
"La Susanita",
Dra. Angélica Mendoza
in memoriam
Quienes tratamos de indagar sobre el sentido y los alcances de los procesos contemporáneos, inevitablemente -aunque no seamos historiadores profesionales- nos deslizamos cada tanto hacia el pasado.
Aún conscientes de las diferencias estructurales y cualitativas que existen entre los pueblos y las épocas, resulta tentador indagar sobre eventuales similitudes. Quizás la búsqueda sea metodológicamente poco ortodoxa, pero no por ello menos atrapante.
Hoy la intentaremos con el auxilio de un informe sobre "La Intolerancia" que en 2001 difundió, por Internet, Raúl Cadena Cepeda.
El escenario
Alejandría, tres siglos antes de Cristo: una de las ciudades más pujantes del mundo helenístico bajo la protección de las fuerzas macedónicas. Centro de febril actividad intelectual y de encuentro entre culturas. Con amplia libertad circulaban por ella las más diversas corrientes de pensamiento. Su famoso Faro fue todo un símbolo.
Un día llegó Demetrio tras ser expulsado de Atenas, y propuso al rey Ptolomeo la formación de una biblioteca-museo de alcance universal. Pretendía reunir 500.000 textos con toda la información posible en materia de artes, filosofía, lenguas, ciencia, historia, geografía, religiones, etc., de todo el mundo conocido entonces.
Así se instalaron en sus estantes rollos de Aristóteles, Homero, El Talmud, Zaratustra, el Bagabad Gita, Platón... Biblioteca-museo, epicentro del conocimiento, de la práctica de la investigación y de la libertad de pensar.
Primeras adversidades
Durante el siglo I antes de Cristo, César dominó Alejandría en nombre y representación de la Roma Imperial, dominio que implicó el incendio parcial de la biblioteca-museo. Se perdieron así 40.000 volúmenes, tarea que en parte continuaron Aurelio y Diocleciano como manifestación del fundamentalismo romano, pero no lograron destruir del todo la biblioteca.
A pesar del material perdido, ésta continuó durante varios siglos como foco de irradiación cultural: Eratóstenes midió la redondez de la Tierra; Galeno desarrolló la medicina; Euclides elaboró la geometría; Hiparco buceaba en el firmamento.... Pero hacia fines del siglo IV después de Cristo, fanáticos cristianos pusieron el máximo empeño en destruir templos paganos y parte de la biblioteca, bajo el celo pastoral de la autoridad eclesiástica que de inmediato conoceremos.
Hypatia y Cirilo
Mujer, según testimonian las crónicas, de notable belleza, extraordinaria inteligencia y fuerte personalidad, conocedora de las ciencias y la filosofía, independiente, altiva y voluntariosa, fue Hypatia la última persona con formación científica que trabajó en la Biblioteca de Alejandría. Por su especial forma de ser y por sus relaciones, mereció el odio frontal del Obispo Cirilo, quien movilizó en el año 415 turbas cristianas fanáticas que la violaron y la agredieron hasta asesinarla: su carne fue arrojada a los perros y sus huesos fueron quemados.
La biblioteca fue depurada de todo lo pagano, esto es, de todo lo no compatible con la fe cristiana: subsistió, pero apenas como una sombra de lo que había sido en sus épocas de esplendor. El fundamentalismo católico había cumplido con su misión.
'Umar ben Al-Jattab
En el año 641 D.C. (19 de la Hégira) el Islam sometió a Alejandría. Ante las dudas del conquistador Amrou, sabiamente dictaminó el Califa 'Umar: "Si los libros de la biblioteca contradicen al Sagrado Corán, deben ser destruidos. Si están de acuerdo con el Sagrado Corán son innecesarios, por lo que también deben ser destruidos".
Los rollos fueron distribuidos entre los baños públicos de la ciudad para ser quemados como combustible en las calderas que producían agua caliente.
El fundamentalismo islámico había así completado el ciclo demoledor iniciado por el fundamentalismo romano y continuado por el fundamentalismo cristiano contra la libertad de pensamiento.
Señalarlo no implica desconocer lo que tuvieron y tienen de creativo las tradiciones romana, cristiana e islámica, cuyos aportes al desarrollo de la humanidad son reconocidos como valiosos: sólo se pone de manifiesto el ímpetu destructivo de la fiebre fundamentalista, dogmática, autoritaria, fanática e intolerante, cualquiera sea su origen.
Recuerdos y olvidos
Quizás lo estudiado en el colegio secundario baste para evocar a Demetrio y rey Ptolomeo, por el mérito que tuvieron al construir la biblioteca paradigmática.
También es posible que la misma fuente permita recordar a los poderosos Césares romanos, pero más bien por lo que hicieron en otros lados que por su relación con la biblioteca de Alejandría.
Sin duda el mundo islámico mantiene vivo el recuerdo y la veneración de 'Umar, como segundo Califa en la línea de sucesión del Profeta Muhammad. ¡Bendígale Allah y le salve!
A Hypatia, mártir de la libertad de pensamiento, de la investigación científica y "avant la lettre" de las reivindicaciones de género, casi nadie la recuerda: un sólido pacto entre el oscurantismo y el machismo, sistemáticamente la ha excluido de los textos de historia y de los diccionarios biográficos usuales, entre los estudiantes jóvenes.
Por eso el énfasis con que hoy la evoco, asociando a su recuerdo el de mis maestras y profesoras más queridas.
En fin, Cirilo tiene un lugar más que privilegiado para el recuerdo y la veneración: el 29 de mayo el santoral de la Iglesia Católica recuerda a San Cirilo, Patriarca de Alejandría: el fanatismo canonizado, esto es, elevado a los altares y reconocida su presencia ante el trono de Dios.