La tonada, hermana mayor del folclore argentino

sábado, 15 de julio de 2006
La tonada, hermana mayor                         del folclore argentino

Alberto Rodríguez, un estudioso de la tonada.

Por Marina Carrara Rodríguez Docente de Música y Teatro

La tonada cuyana es, sin duda, la canción más representativa de nuestra región, en cuanto que es tradicional y popular por excelencia, y tiene características propias", sostenía Alberto Rodríguez, quien está entre los primeros recopiladores e investigadores de la música popular de Cuyo. "La tonada cuyana, como otras expresiones culturales, sabemos que vino con la conquista. Pero enraíza en la cultura árabe andaluza, de donde hemos heredado gran parte de nuestro acervo cultural. Es sabido que Andalucía ha sido punto de convergencia de diversas culturas, como la invasión árabe, la gitana, la bizantina, que impregnaron la cultura andaluza... Hay elementos que han pasado de la canción árabe a la andaluza y de esta a nuestra tonada. En las reuniones y conciertos árabes, la mujer tenía un lugar de preferencia. El canto iba dedicado a la mujer, y esto lo ha heredado nuestra tonada". Ramón Menéndez Pidal, eminente, estudioso e investigador del folclore español, sostiene que en la poesía árabe, hay un lugar destacado hacia la superioridad de la amada. "Aben Hazam, un filósofo cordobés, trata especialmente el tema de la amante, sumido y resignado a la voluntad de la amada. Es un tema perdurable en la literatura árabe que dos siglos antes era versificado por el Califa de Córdoba Al Hakem. Hay un reconocimiento del poder que tiene la amada sobre la vida del amante. También hay una concepción sobre el amor sumiso, a una mujer despótica o ingrata". Según Menéndez Pidal, en los poetas árabes andaluces del siglo XI eran ya sentimientos conjuntos en el enamorado la alegría y el dolor amoroso. "Hay una concepción idealista del amor desde los tiempos preislámicos. Los poetas andaluces la frecuentan y desarrollan cantando desde el siglo IX . "Están presentes el amor insatisfecho, el amor ideal, el amor ennoblecedor del alma, el amor como símbolo de fidelidad...”

Según Rodríguez, todas estas características, las ha heredado la tonada cuyana. "Hay diversas temáticas: picarescas, satíricas, patrióticas, serranas, pero en cuyo registro predominó el carácter amatorio, de la tonada". También Alberto Rodríguez hizo en el año '61, en España, una observación detenida de ritmos y melodías de las canciones y danzas españolas y asegura que la tonada enraíza en la canción andaluza. "Ésta a su vez tiene al lado de los aportes de la música eclesiástica bizantina, los adornos cromáticos de la influencia de la escala octaval de la música árabe”.

La melodía de las canciones andaluzas se presta para ser acompañada por una sucesión periódica y regular de acordes que se han mantenido tradicionalmente en los preludios e interludios que están fuera de texto y que sirven al cantor para animarlo. La tonada cuyana también tiene esos requisitos. "Otro elemento que hereda del árabe -según Rodríguez- es el Cante Jondo (Canto hondo), profundo íntimo, con gran carga expresiva y fuerza dramática, y la presencia de los ayes, los síes los noes, de dolor, de admiración y de angustia, y la presencia de melismas, tanto literarias como musicales, sobre todo en las tonadas líricas tradicionales. Esta forma musical y literaria, de España, llega a América, donde según Rodríguez va sufriendo las modificaciones propias del tiempo, del lugar, de la cultura de cada región, de la nostalgia de la patria lejana. "El hombre cuyano era melancólico, hospitalario, y tuvo una gran influencia del medio geográfico".

Según Rodríguez, la tonada cuyana tiene una gran variedad de versificación, que la encontró dentro del cante jondo, "la tona chica " y la "tona grande", cantos que como su nombre lo indica, uno de menor vuelo, más popular, en cuartetas y quintillas y el otro en décimas de mayor vuelo que es para nosotros la tonada lírica. "Lo más popular en la interpretación de la tonada es el dúo masculino (primera y segunda voz); en menor escala los dúos femeninos, que los hubieron y muy buenos". Según la doctora Olga Fernández Latour, la música de Cuyo era para ser interpretada por laúdes, y el caso de Alberto Rodríguez es único en el país ya que hace la transposición al piano, donde consigue plasmar las armonizaciones, preludios e interludios propios de la música cuyana sin alterar la esencia. De modo que cuando uno escucha la melodía cuyana, la escucha con el mismo sabor, con la misma autenticidad, que cuando se escucha con instrumentos de cuerda. Para esto se requiere un gran dominio instrumental y técnico".

Otra característica de la tonada es el cogollo, o dedicatoria. Era insustituible, en las reuniones, dedicarle una tonada con un cogollo o al dueño o dueña de casa o a una persona en especial que quisieran homenajear (dentro de la tonada improvisan una estrofa cantada, que por lo general es la estrofa final).

En el año 1949, Alberto Rodríguez dirige la primera orquesta sinfónica de música nativa, con músicos del teatro Colón, que se presentó en Mar del Plata, donde por primera vez la tonada cuyana es interpretada con orquestación sinfónica. En los años ’90, el maestro Luis Gorelik hizo lo mismo con la orquesta sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo. "No hay melodías sencillas cuando se trata de orquestar una canción popular. Es fundamental, aparte del conocimiento teórico de los ritmos, el conocimiento de la cultura de donde proviene una melodía, si no resulta algo híbrido, por muy buenos músicos y orquestación que haya".

Alguien en sus ultimas notas le preguntó: “¿Qué es para usted la tonada?” Y él respondió: "He dado muchas definiciones de la tonada. Pero si tengo que responder con el corazón le contesto que es la música celestial. Mi casa es templo de la tonada. Es la hermana mayor del folclore argentino".
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