El avance del desierto es el principal problema ambiental

El 75% del territorio argentino está en riesgo por el mal uso de la tierra, la deforestación y el cambio climático.

Edición Impresa: martes, 06 de junio de 2006
Descontrol, sobrepastoreo, desmonte y tala de bosques nativos, agricultura no sustentable, cambio climático, condimentos que atentan contra la sustentabilidad del ambiente y que permiten el avance del desierto. Según las proyecciones de la Cepal, retomadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el 75 por ciento del territorio nacional está comprometido por la desertificación.

Las consecuencias las sufren en primer lugar las personas que viven en los ambientes afectados, que comprenden un 10 por ciento de la población total del país. Pero el problema también repercute a nivel general con, por ejemplo, la pérdida de ambientes naturales y el retroceso de zonas productivas.

El estudio GEO, presentado por el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, señala que más de dos tercios del territorio argentino está comprendido por regiones áridas, semiáridas o subhúmedas secas, sujetas a procesos de desertificación. Según el informe “la pérdida de productividad se traduce en el consiguiente deterioro de las condiciones de vida y la expulsión de la población”.

La región patagónica es una de las más afectadas. El 85 por ciento de ese territorio tiene algún grado de afectación. De esa cantidad de tierra el 12 por ciento ya tiene un avance del desierto que es irreversible.

“La desertificación es el mayor problema ambiental de Argentina. El previsto aumento de la demanda mundial de alimentos, sumado a la próxima desaparición de la barreras internacionales al comercio de productos agrícolas, potenciará la industria de la región e impondrá mayores presiones sobre el suelo, que tiende a la desertización”, aseguró el cubano Ricardo Sánchez, director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, quien instó a las autoridades a ocuparse del tema.

En ese sentido, Daniel Tomasini, investigador del Pnima, aseguró que el proceso de deterioro es agravado por “condiciones macroeconómicas y sectoriales que privilegian la orientación exportadora, favoreciendo la concentración y la explotación de los recursos naturales de una manera no sustentable”.

En Mendoza las zonas más afectadas son el noreste provincial, por la deforestación ocurrida a principios del siglo XX y, más recientemente, el pedemonte.

Problema global

Debido a la agudización del problema de la desertificación, la ONU designó al 2006 como el año internacional de los desiertos. En todo el mundo hay 1.000 millones de personas afectadas por el problema y un 70 por ciento del territorio global está en riesgo por el avance de las zonas áridas.

Según los estudios de la Convención de Lucha contra la Desertificación, las pérdidas para la economía mundial son de 42.000 millones de dólares por año. África es el continente más afectado, donde está proyectado que 60 millones de personas se desplacen desde el sur hacia el norte del Continente.

Pero en América Latina el problema es fuerte: un cuarto del territorio ya es desierto y 40 millones de personas están afectadas. La gente pobre y la que vive en zonas rurales es la más perjudicada.

Entre las medidas de mitigación previstas, la ONU recomienda “desarrollar una agricultura con alta tecnología de riego localizado y bajo consumo de agua, ciudades con dimensiones más adecuadas, y hacer uso de las energías renovables”.
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