Washington. El presidente estadounidense, George W. Bush, se negó ayer a fijar un calendario para la retirada de las tropas de su país de Irak, al asegurar que dejará en el terreno “el nivel de fuerza necesario para ganar”, en una rueda de prensa con el primer ministro británico, Tony Blair.
El premier británico arribó ayer a la Casa Blanca, para entrevistarse con el presidente George W. Bush y analizar, además del tema de Irak, el conflicto sobre el programa nuclear de Irán.
Bush fue claro en la conferencia de prensa sobre la actitud de ambos respecto de Irak: “Vamos a dejar allá el nivel de fuerza necesario para ganar”, afirmó el presidente estadounidense, al ser consultado sobre la posibilidad de retirar las tropas de Irak después de la investidura el pasado sábado del gobierno iraquí de Nuri Al Maliki.
“Es importante que los estadounidenses sepan que la política no va a originar la decisión sobre el tamaño de nuestro nivel de fuerza”, dijo Bush, a pesar de la creciente impopularidad de la guerra tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña.
El precio
La constatación de que muchos de los argumentos esgrimidos por Bush y Blair para invadir a Irak eran falsos, el costo de centenares de miles de millones de dólares de la ocupación y la muerte de unos 2.500 soldados estadounidenses y 111 británicos desde marzo de 2003, contribuyeron a que ambos dirigentes estén en históricos bajos niveles de aprobación en los sondeos de opinión.
Efectivamente, tanto Bush como Blair llegaron a la reunión lastrados por un fuerte desgaste de su popularidad, motivado en particular por la violencia en el país árabe.
Y los dos son objeto de fuertes presiones para anunciar un recorte de las tropas que allí tienen desplegadas, 132.000 soldados en el caso de EEUU y 8.000 en el caso británico.
Las presiones han arreciado días atrás, cuando tomó posesión el nuevo gobierno iraquí de unidad nacional, encabezado por el primer ministro Nuri al Maliki.
El propio Bush indicó de manera cautelosa el martes último que tras esa toma de posesión podría plantearse una evaluación de la necesidad de tropas.
“Se ha abierto un nuevo capítulo en nuestra relación. En otras palabras, ahora podemos acometer una nueva evaluación de las necesidades que tienen los iraquíes” acerca de la presencia de tropas extranjeras, explicó Bush en esa oportunidad.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, matizó esas declaraciones e indicó que, mientras la formación del nuevo gobierno iraquí abre una oportunidad para esa evaluación, es prematuro hablar sobre una salida de las tropas. Precisamente, las declaraciones de ayer no dejan margen para expectativas de cambio en el corto plazo.
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