Los domingos ofrecen sus productos en la ex estación desde las 9 hasta el mediodía.
Recuperar las viejas estructuras del ferrocarril fue el comienzo y ahora en el galpón y la estación ferroviaria los vecinos de Carmensa se congregan para ofrecer sus productos, o en el caso de los más pequeños, aprender pintura.
La iniciativa que partió en principio del ámbito oficial fue receptada por la gente que tomó la posta para poner en marcha un galpón comunitario. Cada domingo comerciantes, agricultores, artesanos o amas de casa ofrecen todo tipo de artículos comestibles, la mayoría caseros, leche recién ordeñada, verduras, elementos de librería, cosméticos, ropa o chacinados.
“Por nuestra parte recuperamos el salón y lo demás fue idea de los productores y ellos lo manejan”, expresó Luis Gutiérrez delgado distrital de San Pedro del Atuel. Esta localidad de General Alvear está ubicada a 20 kilómetros de la ciudad y se extiende hasta el límite con La Pampa.
La tradicionalmente conocida como feria, apenas tiene un mes de vida pero a medida que transcurren los días va acaparando la atención de los pobladores.
Hacerse conocer o aprovechar la oportunidad para reforzar las ventas, en el caso de los que tienen negocio, son principios simples pero motivadores para asistir al galpón comunitario, tener un stand cada domingo y recibir a los clientes entre las nueve de la mañana y la una del medio día.
“Me invitaron a participar y es el segundo domingo que asisto”, comenta Gladys Pérez (28), que vio con buenos ojos la posibilidad de hacer conocer sus productos. “Hace tiempo que vendo cosméticos casa por casa pero hay gente que no lo sabe y entonces acá se van enterando”, agregó.
En uno de los extremos del salón no pasa desapercibido un stand que ofrece chorizos, morcillas o unas excelentes tiras de costillas para el tradicional asadito del domingo Esto lo ofrece Angel Bonardel (76) con 50 años en el ramo. “No se mueve tanto como uno espera pero todo viene bien y he llegado a vender $180 en una mañana” aseguró.
La organización es simple. Un coordinador distribuye los espacios y desde la delegación municipal colaboran con transporte para aquellas personas que se cercan de Colonia Rusa (15 kilómetros al este de Carmensa) o alrededores.
“Si no acompañamos a la finca con otras actividades la cosa no funciona”, dicen casi a dúo Juan Carlos Lucero (56) y su esposa Elsa (53), quien además ostenta orgullosa las pastas hechas por mano propia. “Todo lo que se ve es elaborado en casa”, aclaró.
El más grande está al pie del cerro La Herradura. Desde la comuna dicen que los erradican pero vuelven a formarlos.