Bogotá. Miles de campesinos e indígenas que protestaban desde hace cinco días en el suroeste de Colombia en procura de reivindicaciones sociales y económicas, levantaron ayer la movilización que, según un organismo de derechos humanos, dejó un indígena muerto.
"Nos vamos con muchas esperanzas de continuar trabajando en los temas que traíamos, y seguir con nuestros objetivos", dijo a periodistas Avelina Pancho, una de las líderes indígenas.
Los manifestantes decidieron levantar la protesta que realizaban en zona rural del municipio de Piendamó, en el suroccidental departamento de Cauca, para evitar los choques con la fuerza pública, que según fuentes de organismos humanitarios arrasó con el resguardo indígena de La María.
Los indígenas encontraron que varias viviendas, vehículos y enseres personales habían sido quemados, según ellos, por la policía. "Hay que hacer otra casa. Quemaron todo”, declaró Joaquina Almendra, una campesina afectada por la medida.
La violencia no ha cesado, sin embargo: ayer otros ataques dejaron 31 muertos