La sociedad argentina está en deuda consigo misma, y esa deuda tiene relación con el estado de postración de las instituciones de la República, con la tendencia a ignorar el cumplimiento de las leyes, con la ausencia de solidaridad, con la irresponsabilidad con que se está educando a las nuevas generaciones y con la incapacidad de la clase dirigente de generar y encabezar un liderazgo efectivo.