domingo, 21 de mayo de 2006Lleno por aquí, lleno por allá.
El “Dale, dale, dale, Tom... dale, dale, dale Tomba”... estremecía el Malvinas con la mendocinidad al palo y esas emociones que brotaban por todos los rincones.
Haciendo historia. A lo grande, Godoy Cruz, el Tomba, el Expreso o como más te guste, hacía vibrar todo a su paso y el Malvinas era un sismo de grado 5 escala Mercalli. Lo sacudía un día de locura tombina...
Si hasta el Cleto (el gobernador Julio Cobos) llegó a saltar de su asiento cuando Villar, con un zapatazo espectacular, puso el 1 a 0... y a soñar... El ensordecedor “dale, dale, dale Tom” volvió a la carga...
Giménez se perdía el segundo y el Torito de Mataderos respiraba hondo y tomaba envión buscando sacar pecho en rodeo ajeno...
La barra de Hurlingham, de Villa Tesei y de Padua le prendía velas y cantaba “que hoy te quiero ver ganar...”. y el Pelado Carranza escuchó los ruegos y metió la cola... perdón la zurda... y el Malvinas por un ratito se quedó mudo. Era empate.
Ellas, con sus camisetas azules y blancas y sus gorritos bodegueros, estaban hechas un tornillo por los nervios. No era para menos se venía el alargue
Pero el aguante tombino brotaba a flor de piel. “Dale, dale, dale, Tom...” se animó otra vez la popular norte. El Malvinas era una heladera, pero el calor y los goles iban a llegar en Tanque. Giménez, que había fallado en un par de veces, clavó el segundo y después el tercero, y despertó la locura.
Sólo faltaban las sirenas, como aquellas hazañas que movilizaron a Mendoza, cuando Pascualito Pérez le dio el primer título al país, o cuando el Negro Contreras bajaba como un avión de la montaña en los gloriosas Cruces de los Andes, o la noche de gloria de Nicolino Locche en Tokio, o las gambetas del Víctor, del “toque Lobo, toque”..
Sí, hoy podés ir y pedir cabernet sauvignon, malbec o un chenin, que esta vuelta paga la Bodega.
¡Qué te parece, si otra vez volvemos a ser de primera! Por Sergio Faria - sfaria@losandes.com.ar