Oldrá, Iglesias, Marcucci, los Almeida, el Polo Naves... nombres inolvidables del año del ascenso.
domingo, 21 de mayo de 2006¡Cuántos recuerdos hay para añorar de aquel 19 de junio de 1994 en Misiones, ante Guaraní Antonio Franco!
El 1 a 0 en Mendoza, con gol de Alberto Naves, parecía poco para el partido de vuelta, pero lo importante era que se había ganado.
El tema era el partido de vuelta. Allá, en donde la tierra es colorada, ¿cuántos hinchas del Expreso terminaron con el corazón en la garganta cuando el Buby Manchado no quería retener la pelota y la puñeteaba porque estaba mojada y la cancha embarrada?
¿Cuántos habrán insultado al árbitro Hugo Cordero cuando expulsó al Polito Naves? ¡Cuánto tuvo que sufrir el hincha de Godoy Cruz para poder festejar como nunca aquel histórico ascenso al Nacional B!
Antes de esa final, el Expreso debió recorrer un largo camino en el Regional que arrancó el 23 de enero del 94, cuando empezó jugando con Racing de La Rioja y se trajo un triunfo que marcaría el futuro del conjunto de Alberto Isaías Garro en ese torneo.
En esa primera fase, Godoy Cruz logró clasificar en segundo lugar, detrás de San Martín de San Juan.
En la segunda fase tuvo que lidiar con dos grandes rivales clásicos: Independiente Rivadavia y San Martín de San Juan. En esa oportunidad, el Tomba terminó primero con 11 puntos y se clasificó para otra fase, donde se enfrentaría a Cipolletti y Deportivo Patagones.
Allí, el Tomba sacó 9 puntos de 12 posibles y se clasificó para jugar la final con el mejor equipo de la otra zona: Guaraní Antonio Franco.
A partir de ahí, el Tomba comenzó a escribir su rica historia en el ascenso, que se coronó con el título del Apertura 2005 y que culminó con el ansiado ascenso a Primera.
Una frase que pinta aquel grupo, es la que dijo Alejandro Abaurre, quien también habló de este equipo: “La diferencia es que aquél era un grupo en el que éramos todos amigos. Hoy somos un muy buen grupo de compañeros de trabajo, lo que es muy distinto. Con aquel equipo arrancamos en el ’88-’89 hasta el ’96. Es decir que fueron seis o siete años de convivencia permanente, y entonces uno genera una amistad. En el fútbol de hoy es difícil mantener esos procesos porque no es común darle a un grupo su tiempo de trabajo. Pero sin duda que éste es un buen grupo, con muy buenos jugadores. Con buenas personas, se ha ido generando un vínculo y una mística”.