Jóvenes enseñan a sus vecinos a separar residuos para reciclarlos

Son del Campo Papa. Ya no revuelven la basura, ahora pasan por los barrios Vandor y Los Glaciares recogiendo los materiales que se pueden recuperar. Los venden para ayudar a sus familias y estudiar.

domingo, 21 de mayo de 2006
Jóvenes enseñan a sus vecinos a separar residuos para reciclarlos

Los Triunfadores, además de subsistir con el reciclado de la basura, hacen docencia entre la clase media.

Sandra conte - sconte@losandes.com.ar

Sólo unas pocas cuadras separan el Campo Papa de los barrios Vandor y Los Glaciares. Sin embargo, la calle Segundo Sombra parecía dividir dos mundos: el de las precarias viviendas que colindan el basural y el de las casas de clase media ubicadas hacia el norte. Esto hasta que, hace dos años, un grupo de jóvenes del Campo Papa se acercó a explicar a los vecinos su proyecto de recuperación de residuos. Hoy, las distancias parecen cosa del pasado. En cuanto ven aparecer a los chicos, las mujeres se apresuran a buscar los desechos reciclables que han juntado, y que los jóvenes clasifican para después venderlos.

“Los triunfadores” es el nombre que este grupo de recuperadores y promotores educativos eligió y con el que lograron no sólo desarrollar una tarea digna que les permite pagar sus estudios o ayudar a sus padres, sino también crear una cadena solidaria y de conciencia ecológica con sus vecinos.

“Al principio me ponía nerviosa la idea de ir a conocer a los vecinos y explicarles cómo era vivir acá, enfrente del pozo. Yo entendía la desconfianza porque íbamos en un grupo grande, pero les pareció muy bueno el proyecto y ahora, cuando nos encontramos en el micro, nos saludan y nos dicen que pasemos porque nos han guardado cosas”, cuenta Yésica Ferrer, abocada a la tarea de separar, con unos guantes de látex, los residuos que han acumulado.

Como destacó Neli Zóttola, geóloga de la Universidad Tecnológica Nacional, el cuidado de la higiene y la seguridad no es un factor menor ya que la mayoría de las familias que vive en el Campo Papa subsiste gracias a lo que encuentran en la basura. Así, muchos son carreteleros o buscan lo que puede ser útil en el basural a cielo abierto, con el riesgo sanitario que esto implica. Por ello, la modalidad de trabajo de “Los triunfadores” implica un cambio fundamental, ya que la selección se hace en el origen (en las mismas casas), y con ello los adolescentes no se ven obligados a hurgar en bolsas de basura.

Pero otra cosa que llama la atención de inmediato es la relación que han construido con los vecinos de los barrios Vandor y Los Glaciares. “Me parece que esto es fundamental para mejorar la autoestima de los chicos, para que vean un futuro mejor, no con discursos sino con hechos”, resaltó Olga Kryzanowski, del Vandor. La mujer también destacó que el proyecto “abre el corazón de los vecinos y refuerza la unión”, y comentó que está creciendo el cactus que los chicos regalaron a los vecinos a modo de agradecimiento para Navidad.

Además, algunos vecinos comprendieron desde un primer momento la importancia de este proyecto y se encargaron de convencer a otros. “Me sumé porque me encanta la fuerza de los chicos y porque no cuesta nada separar los residuos. Aparte, siempre les insisto a los vecinos que colaboren para que ellos salgan adelante”, dijo entusiasmada Hilda Lucentini, también del Vandor.

Apenas Cintia Sagnier (19) termina el cursado, se acerca desde el barrio Sol y Sierra al jardín maternal Arco Iris, el SEOS (Servicio Educativo de Origen Social) que funciona como base de operaciones del programa. Desde allí, parten dos veces por semana (normalmente los martes y jueves) a recorrer los barrios y a pasar por los puntos verdes -empresas y fundaciones que también les juntan material reciclable- para retirar los residuos.

Y los viernes, un camión de la comuna va al lugar para que los chicos puedan llevar los materiales clasificados a la empresa Corpa, que es la que se los compra para luego reciclarlos (aunque una pequeña parte quede en el SEOS y se destine a los talleres de artesanías y de papel reciclado que se dictan en el lugar).

Es de destacar que el dinero que los chicos reciben es repartido entre ellos en forma proporcional de acuerdo a la cantidad de horas que cada uno ha invertido, y lo usan para ayudar en el hogar o para pagar sus estudios. Es que, como señaló Liliana Sevilla, directora del jardín maternal Arco Iris, los jóvenes trabajan a contra turno de la escuela, porque se insiste en que completen su educación.

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