Un ránking para conocer a las reinas

Nury Aro fue dos veces candidata de Rivadavia y Mirta Acordino de Tunuyán. Las más altas, las más bajas y las renuncias.

Edición Impresa: domingo, 26 de febrero de 2006
Un ránking para conocer a las reinas

Marta Manzotti es hasta el momento la reina más jovén: 14 años.

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Gisela Manoni - gmanoni@losandes.com.ar

En estos 70 años de la Fiesta Grande, miles de jóvenes soñaron con sentir el peso de la corona sobre su cabeza y el eco de su nombre vibrando en el Romero Day. Sólo 68 mendocinas lo lograron, pero mientras tanto el Guiness de la Vendimia fue engrosando sus páginas con records, coincidencias, linajes de sangre real y figuritas repetidas.

El ránking real devela cuál fue la reina más baja, la más insistente o la que representó dos veces al mismo departamento. Pero también están los números que premian a los distritos campeones en la belleza femenina.

Pocas personas como Dante Bordón son tan apasionadas por la historia vendimial. El joven lasherino ha realizado su tesis de Comunicación Social sobre la Fiesta Grande y, en parte, estos datos son producto de su investigación (ver aparte).

Los pases. Ser la anfitriona, en algunos casos, fue el paso previo para alcanzar la corona nacional. Stella Maris Laborde y María de los Ángeles Massi dan cuenta de ello y el destino destacó tal perseverancia con una coincidencia de fechas a dos décadas de diferencia.

Laborde resultó Reina de Capital en el ’72 y dos años después fue coronada soberana nacional por San Carlos. Massi hizo lo propio en ciudad en 1992 y alcanzó el cetro máximo en el ’94 por Godoy Cruz. “Ese mismo año, Verónica Calle, quien fue anfitriona en 1990, resultó virreina en Godoy Cruz”, acotó Dante. Otra que representó a Capital y Godoy Cruz fue Fernanda Beldarreim, Virreina nacional en 2002.

Otra oportunidad. Más aún, algunas féminas se tomaron muy en serio la responsabilidad de llevar la corona a su pueblo y se reeligieron para lograrlo. Pocos saben que Nury Aro no debutó como Reina de Rivadavia en 1983, cuando ganó el cetro máximo. Dos años antes, había llevado la corona departamental, aunque quedó quinta en la nacional. Pero no fue la única: Mirta Acordino (ganadora en 1967), había representado también a Tunuyán en el ’64.

¿La quinta es la vencida? Pero la insistencia por el trono tiene nombre y se llama Amira Ferreyra. Se trata de una de las tantas jóvenes de estirpe vendimial que no se dejó avasallar por el fracaso. Amira intentó cinco veces en departamentos distintos: en el ’82 (con 16 años) en Godoy Cruz por Villa del Parque, en el ’84 en el mismo municipio por el barrio Los Cerrillos, en el ’87 en Capital por el Club de Agua y Energía, en el ’88 en Godoy Cruz por Villa del Parque -nuevamente- y en el ’90, con 24 años, accedió al virreinado en Luján por Las Compuertas.

Cuestión de altura. Por la monarquía mendocina han pasado bellezas de alto y bajo perfil... más allá de lo mediático. La soberana vendimial más alta fue Viviana Carcereri, que con su 1,82 metro llevó el cetro a San Martín en 1992. La mínima altura la comparten Teresita Ripoll (’75) y Cecilia Baumgartner (’69), ambas representaron a Guaymallén y ambas medían 1,60.

La Paz ha marcado los extremos si se midiera a todas las soberanas departamentales de los 70 años. Jova Taicedo (’82) quedó grabada en la historia vendimial como la candidata más baja con 1,59 de altura y Rosana Riquelme (’88) como la más alta con 1,83.

Casi niñas. Las reinas más jóvenes fueron la maipucina Marta Manzotti (1966) y Wanna Pegorín (1962) de Luján. Las dos tenían 14 años, sólo que Wanna se agregó un año al inscribirse, por temor a que no la incluyeran.

La mejor cosecha. La historia dice que si un extranjero quiere conseguir mujeres bellas en Mendoza, debe pasar por San Rafael. Éste es el departamento que obtuvo más coronas: lleva nueve y supera las ocho de Godoy Cruz y Guaymallén. La ciudad sureña es el distrito con más coronas nacionales, tiene cuatro.

Pero su buena racha no termina allí. San Rafael es el único pueblo que consagró dos reinas nacionales consecutivas y se dio el lujo de hacerlo dos veces. La primera fue con Nilda Esther Eraso (1958) y Clementina Herrera (‘59) y la segunda oportunidad llegó con Josefina Izquierdo (’81) y Marcela Perdigués (’82).

Y, como si esto fuera poco, este departamento es el que más virreinas impuso: once. La contracara son Lavalle, Tunuyán y Tupungato con una cada uno.

Adiós a la corona. Hay tres jóvenes que no entregaron el cetro a su sucesora: la tunuyanina Nora Stocco (’84), que claudicó por casamiento; Nilda Eraso, cuya virreina entregó la corona en la Fiesta del Vino del ’59 y Adelina Tello (’60), de Guaymallén.

El fin de la tradición. La sanjuanina Milena Yanzón, que representó a Las Heras en el ’57, era maestra jardinera y fue quien cortó con la tradición de mujeres cosechadoras.

Herederas. Las historias de hermanas o madres e hijas consagradas se repiten. El caso paradigmático es el de Violeta Mighetto, quien ganó por Lavalle en el ’54, y su hija Patricia Castro, quien llevó el cetro nacional a Guaymallén en el ’78. Hubo otras hijas de reinas nacionales que lo intentaron pero no corrieron con la misma suerte. Es el caso de Gisela García, hija de Eraso, y Ana Laura Velazco, hija de Nelda Rotti (’55).
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