Los saqueos en Mendoza anticiparon la caída

En nuestra provincia, se produjeron los primeros reclamos de comida en los supermercados. Las cacerolas casi no sonaron acá.

Edición Impresa: miércoles, 20 de diciembre de 2006
Los saqueos en Mendoza anticiparon la caída

Un grupo de mujeres pide comida frente al Libertad de calle Joaquín V. González de Godoy Cruz. Fue el 14 de diciembre de 2001.

Por Federico Brusotti - fbrusotti@losandes.com.ar

El termómetro marcaba 33º mentirosos, porque la temperatura en Mendoza era mucho mayor. Era el miércoles 19 de diciembre de 2001, y al sofocante calor mendocino se sumaban otras sensaciones: incertidumbre, miedo, impotencia, desesperación, hambre.

Esa jornada, que concluyó con el decreto del estado de sitio y la renuncia del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, marcó un pico de tensión en la provincia. Fue el corolario tras varios días de malestar y desborde social como nunca vivió la tranquila y conservadora tierra mendocina.

Incluso la crisis social, política y económica que atravesaba todo país tuvo su primer respuesta social contundente en Mendoza: aquí aparecieron por primera vez los saqueos a supermercados, que comenzaron en Godoy Cruz y Guaymallén casi una semana antes.

El principio del fin

El paro general convocado por la CGT para el jueves 13 de diciembre reflejó el malestar de la gente. Una adhesión total del transporte público de pasajeros, una actividad comercial casi nula, algunos piquetes y el temor del Gobierno por posibles estallidos sociales fue el resultado de la huelga en Mendoza. La ciudad quedó prácticamente desierta, excepto en los cajeros automáticos, donde los empleados públicos resignaban hasta tres horas para obtener sus Lecop.

Pero ese día quedó marcado por otro acontecimiento: sin golpes, amenazas y armas, cerca de 40 hombres, mujeres y niños entraron con bolsas vacías a un Átomo de Guaymallén y en sólo cinco minutos saquearon el supermercado. "Tenemos hambre y vamos a llevarnos comida", fue la frase que escuchó el guardia de seguridad del local del Barrio Lihué. Y fue así, porque los vecinos sólo se llevaron productos comestibles. En un Vea del Barrio de Comercio de Godoy Cruz otro grupo de gente intentó realizar un saqueo, que fue impedido por la Policía.

Al día siguiente, el fenómeno se repitió en la provincia y se expandió a otros distritos del país como Rosario. Así, en sólo 48 horas, se concretaron dos saqueos y cinco intentos frustrados en Mendoza. Desde el gobierno de Roberto Iglesias lanzaron las primeras sospechas por el supuesto accionar de grupos políticos tras los saqueos.

El Gobierno reforzó la entrega de comida y de ayuda social, y se incrementó la presencia policial en los supermercados para frenar los saqueos. Pero ese sábado otra vez el mismo Átomo de Guaymallén fue invadido por un grupo de jóvenes que se llevó no sólo comestibles, sino también pañales, artículos de perfumería y bebidas alcohólicas. También hubo intentos populares para copar otros tres supermercados.

Ese fin de semana se multiplicaron las sospechas oficiales sobre el interés político y sindical tras los saqueos para adelantar la salida de Fernando De la Rúa. Y esas sospechas se acrecentaron el domingo 17, cuando dos militantes del PJ fueron detenidos en uno de los 10 saqueos que se produjeron en el Gran Mendoza. Pero un día después, el Gobierno despegó al PJ de los desmanes, para bajar la tensión social.

El martes 18 la situación se pareció descomprimirse. La gente cambió los supermercados por las municipalidades, hasta donde llegaron para pedir comida. Unas 2.500 personas se agolparon en los edificios comunales de Godoy Cruz, Guaymallén, Capital, Las Heras y Maipú para solicitar ayuda social.

Pero la calma se transformó en tormenta el 19 de diciembre. Las imágenes que entregaba la televisión mostraban una Buenos Aires en llamas; y en Mendoza dos cortes de ruta, dos nuevos intentos de saqueos a supermercados, 34 detenidos, 10 heridos y un cacerolazo (con 200 personas) en el Kilómetro 0 sumaron a la provincia al caos nacional.

Después de eso, la tranquilidad volvió a Mendoza. Lejos de la movilización, las muertes y la represión en Plaza de Mayo, los mendocinos retomaron su rutina, que sólo se vio alterada por la noticia de la renuncia de De la Rúa. En el microcentro, ese jueves los comercios atendieron con normalidad, aunque las calles estuvieron desiertas toda la tarde.
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