Chingai, Pakistán. Fuerzas paquistaníes apoyadas por helicópteros artillados mataron a unos 80 milicianos ayer y destruyeron una presunta base de entrenamiento de Al Qaeda, según los militares.
El ataque, antes del amanecer, contra una madrassa (escuela religiosa) en la aldea de Chingai, junto a la frontera con Afganistán, encolerizó a las tribus locales, según las cuales las víctimas eran estudiantes y maestros inocentes.
El principal líder político islámico del país culpó a Estados Unidos -no a Pakistán- por el ataque y convocó a una protesta nacional para hoy. Un miliciano de Al Qaeda que salió de la madrassa antes del ataque convocó a realizar manifestaciones durante un funeral al que asistieron miles de miembros de las tribus. La furia provocada por el ataque antes del amanecer también dio por tierra con la firma, prevista para hoy, de un acuerdo entre ancianos de las tribus y el gobierno para poner fin a la violencia y detener los ataques en Afganistán.
El príncipe Carlos de Inglaterra, quien se encuentra en Pakistán, canceló un viaje a la ciudad fronteriza de Peshawar, previsto para hoy, dijo un diplomático británico. “El viaje del príncipe a Peshawar ha sido cancelado por seguridad”, anunció.
El presidente, tras tomarse unas vacaciones, tratará personalmente las negociaciones marginando, en esta oportunidad, al Partido de los Trabajadores.
El primer ministro Olmert reafirmó que no tiene intención de ocupar el sector. Liberaron a un español secuestrado.