Julio Cobos anuncia al pueblo radical su compromiso nupcial con Kirchner.
Hasta el viernes pasado, la Mendoza política era una gran interna radical, donde los dos grupos en pugna (cobistas e iglesistas) disputaban entre sí -complicando en su pelea a la totalidad de la provincia- la conducción de la política local.
Nada indica que ese combate no pueda proseguir, ya que en política nadie muere definitivamente (en ella hay tanto lugar para los vivos como para los muertos vivos, y muchas veces con gran predominio de los segundos), pero lo cierto es que la lid interna radical ha dejado de ser el primer conflicto de la agenda.
Desde el viernes, la Mendoza política ha devenido una gran interna kirchnerista, donde los radicales K y los peronistas lucharán entre sí para ver quien le demuestra más fidelidad al Presidente. La transversalidad soñada ha encontrado en Mendoza su condición de posibilidad.
En síntesis, la resistencia a la invasión kirchnerista -al menos por el momento- ha sido políticamente doblegada en Mendoza, pero entre los triunfantes entregadores hay mil perspectivas diferentes acerca de cómo concretar la rendición al poder central. Ahora la pelea será entre ellos.
Y como en Mendoza, kirchnerista, lo que se dice kirchnerista, no hay casi nadie, el tiempo político que viene habrá de ser un fenomenal show de obsecuencias fingidas mezcladas con hipocresías evidentes donde todos dirán lo contrario a lo que piensan.
Juntos cuando viene el Jefe
Cuando Kirchner viene a Mendoza, los radicales K y los peronistas visten sus mejores pilchas y juntos aplauden al Emperador sonriendo dientes afuera y maldiciendo dientes adentro.
Además, ahora también votan igual las leyes -porque sino el Jefe se enoja- logrando que un Ejecutivo que en Mendoza sacó el 42% en 2003 y el 32% en 2005 tenga el mismo Poder Legislativo que si hubiera sacado el 80%.
Vale decir, estamos ante un gobierno provincial sin oposición, lo que al decir de Cobos es ejemplo de calidad institucional. Teoría superadora de las tesis de Montesquieu acerca de la división de poderes. ¡Y mendocina!
Ahora bien, cuando Kirchner no está, los "pegaditos" se despegan y cada uno se va por su lado. Porque si hay algo que los radicales mendocinos no quieren es ir a las elecciones junto a los peronistas. Y viceversa. Porque no los une nada, salvo K.
El viernes todos esos celos y envidias se vieron reflejados.
Los radicales hicieron un acto peronista (o cuando menos apologético de un presidente peronista como quizá no haya ocurrido nunca en la historia de ese partido).
Y los peronistas intentaron neutralizar dicho acto radical a favor de Kirchner del mismo modo que el coyote intenta neutralizar al correcaminos en el famoso dibujito animado. Y con idénticos resultados.
Por lo tanto, no tuvieron mejor idea (¡el mismo día en que la gran mayoría de los dirigentes radicales mendocinos hacía un acto masivo para comunicarle al pueblo radical que había que hacerse kirchnerista!) que invitar al ministro del interior, Aníbal Fernández, a que cerrara un acto académico de la corriente hoy mayoritaria del PJ: la conducida por la dupla Juan Carlos Mazzón-Celso Jaque.
Como el Aníbal dijo que sí, los peronistas saltaron de felicidad. De ese modo, pícaramente, le aguarían la fiestita a los radicales que se cortaban solos para homenajear a K. Ellos, en cambio, recibirían el espaldarazo de una de las principales figuras políticas del gobierno nacional. Y de ese modo confirmarían que el Presidente es de ellos. O casi.
Con esas ilusiones fueron al aeropuerto a recibir al Aníbal. Pero el Aníbal no llegó. Problemas meteorológicos, dijeron entristecidos los muchachos peronistas.
Un radical ingenioso lo explica a su manera: "Ya sea porque llovía y no pudo despegar el avión, ya sea porque los caminos estaban polvorientos y el micro no partió, o ya sea porque tenía que ir al pedicuro, lo cierto es que ese día Aníbal ni por casualidad se aparecía por Mendoza".
Y así la risa del coyote que creyó atrapar al bichito veloz, se congeló en un gesto lastimoso de sorpresa y decepción. Mientras que los radicales, devenidos definitivamente los héroes de la película, avanzaban como el más rápido de los correcaminos hacia el encuentro con K. Haciendo pito catalán a los coyotes peronistas.
La mujer está conmocionada por la aparición de un nuevo testigo. Sus abogados no quieren ilusionarse.
Políticos y gremialistas pujaron por ganar protagonismo en el acto. Están confirmados los discursos de Moyano y de Cafiero, pero no el del Presidente.