La ciudad de Mendoza a mitad del siglo XIX. La población se vio conmovida por este hecho de sangre.
El yerno de Godoy Cruz fue muerto por celos amorosos.
Esta es la historia de un drama pasional que se desarrollo en el seno de la familia Godoy Cruz y que causó la muerte de Federico Mayer, un joven médico porteño casado con la hija de Luz Sosa y Tomás Godoy Cruz, patriota mendocino.
Un viaje accidental
En 1851, el doctor Federico Mayer realizó un viaje hacia Chile con el fin de radicarse algunos meses. Cuando llegó a Mendoza, varios conocidos le recomendaron que parara en la casa de la ilustre familia de Godoy Cruz.
Luego de un mes de travesía, el viajero llegó a Mendoza y sin perder tiempo visitó a don Tomás.En una de sus visitas, don Tomás, lo invitó a alojarse en su casa. El viajero aceptó la gentileza.
La ciudad de Mendoza le parecía muy atractiva, la gente lo trataba muy bien, le encantaba pasear por la Alameda y por la calle de la Cañada - Hoy Ituzaingó- en donde tomaba café. Pero un día, fue encarcelado y deportado por las autoridades, por no ponerse un chaleco rojo punzó, símbolo del gobierno de Rosas. Gracias a la intervención de don Godoy Cruz, pudo salir de la cárcel y quedarse en Mendoza.
Allí en uno de los famosos bailes que realizó la esposa de don Tomás, doña Luz Sosa, conoció a su hija Aurelia. Federico era un hombre muy atractivo: alto, ojos celestes, de origen sajón, impactó a muchas mendocinas que lo conocieron, en especial a Aurelia que entregó su amor de inmediato.
Pero había otra persona que también se había enamorado de él: era su madre doña Luz.
El perfil de una asesina
Doña Luz Sosa, era una mujer joven y muy bella, también tenía un carácter muy despótico y dominaba el entorno familiar y sus bienes. Eran muy comentadas las fiestas que organizaba para la alta sociedad mendocina, en donde ella era la figura central. Al enterarse que el doctor Federico Mayer declaró su amor a Aurelia, ésta comenzó a despreciar a aquel hombre, poniéndole todo tipo de trabas para que el noviazgo no prosperara. A pesar de los obstáculos a su hija, la pareja decidió casarse. El matrimonio se realizó, aprobado por don Tomás Godoy Cruz, pero no por doña Luz. Después de unos meses de casados la pareja viajó a Chile y luego regresó a Mendoza. El 15 de mayo de 1852 don Tomás falleció en una apartada habitación de su casa, en medio de una fiesta que doña Luz había realizado y que no suspendió. Después del fallecimiento de don Tomás, el matrimonio Mayer, se fue a vivir a una finca que tenía Aurelia, para que su madre no le hiciera la vida imposible. El amor prohibido que tenía Luz, se transformó en odio.
El asesinato
En una calurosa noche del 2 de marzo de 1853, el matrimonio Mayer salió de la casa de don Melitón Gómez, quien vivía a unas cuatro cuadras de la finca de Aurelia. Allí doblaron hacia la izquierda en donde había un callejón oscuro y como tenían prisa por llegar apresuraron la marcha. Aurelia comentó que tenía un poco de miedo, pero Federico le contestó que estaba armado.Este le preguntó si quería doblar hacia la otra calle, cuando de repente aparecieron desde la oscuridad dos que venían del lado opuesto en mangas de camisa y con sombreros. Estos individuos se enfrentaron al matrimonio. Los malhechores fueron a buscar Federico, le asestaron varias puñaladas y lo remataron con dos tiros en la cabeza y el pecho, a pesar de los esfuerzos de Aurelia por defenderlo, nada pudo hacer y los dos salieron corriendo. El cuerpo de Mayer estaba en el suelo y su esposa trató de auxiliarlo, la sangre brotaba por doquier. Desesperada,corrió hacia la casa de Nicolás Villanueva, en donde salieron con dos peones armados para auxiliarla. Al llegar estos, Aurelia llamó a un médico ,dándole por seña un pañuelo ensangrentado. Pero ya todo era tarde, Federico murió desangrado. Fueron a buscar al Juez de Paz, pero no pudo asistir por no tener un caballo en que llegar.
Después de un tiempo la policía atrapó a los asesinos Esteban y Martiniano Sambrano, cuando trataban de escapar hacia Chile.Confesaron que habían sido pagados por la señora Luz Sosa de Godoy Cruz para cometer el horrendo crimen. Inmediatamente fue llamada la instigadora del crimen quien se declaró culpable de aquellos hechos.
Mañana abre la exposición de cuarenta “barriletes” orientales, con creaciones como un dragón de 20 metros de largo.