La sindicatura dice que hubo una operación de “vaciamiento premeditado”.
martes, 13 de septiembre de 2005
John A. Walker fue pionera en la comercialización de vehículos Ford. Inauguró sus instalaciones allá por 1918 y llegó a dar trabajo a más de 300 empleados. En 1978 fue vendida al empresario Danilo de Pelegrin y entró en cesación de pago en 1993. Hace 4 años se decretó formalmente su quiebra. En ese momento tenía sólo 35 empleados que a la fecha aún no han cobrado.
En el voluminoso expediente N°32.699 quedó incorporado un lapidario informe del síndico, que habla de un “vaciamiento premeditado” por parte del titular del paquete accionario, que contó, sin duda, “con la complicidad de todo el directorio de la fallida”. Por eso la justicia hizo extensiva la quiebra a otras sociedades del empresario -ligado desde hace décadas a la construcción- y decretó la inhibición de sus bienes. La causa está en el Primer Juzgado de Concursos, a cargo de Héctor Ricardo Fragapane.
La tradicional empresa, representante durante décadas de la marca del óvalo, fue comprada por el empresario de la construcción en el año en que se jugó el Mundial de Fútbol en la Argentina y Héctor Greco era uno de los empresarios más destacados del país. En 1991 incorporó en su local de avenida San Martín la venta de vehículos Volkswagen, pero tres años después comenzó la “caída” de John A. Walker, cuando el empresario traspasó “la mayoría de los inmuebles (uno de Garibaldi 70, dos en Tunuyán, 3 en San Martín y uno de Maipú) a favor de la inmobiliaria y la constructora a su nombre”. Ese mismo año vendió el 51% de las acciones a Armando Genco, pero esta operación quedó trunca, al advertir el comprador “el descalabro financiero y desorden administrativo existente”. En 1997 Ford Argentina “rompe la relación comercial en forma definitiva con John A. Walker S.A.”.
La investigación realizada por el síndico permitió conocer también la “vinculación” existente entre Danilo de Pelegrin y el desaparecido Banco Velox, del uruguayo Peyrano, ex dueño además de la cadena de supermercados Disco. En ese escrito se hace referencia a una empresa uruguaya llamada Llory West, cuyo apoderado en la Argentina es -”curiosamente”, según el síndico- la Inmobiliaria Danilo de Pelegrin y precisamente a esa firma con domicilio legal en el otro lado del Río de La Plata fueron vendidos los inmuebles de Garibaldi 70, San Martín 1123 y San Juan 1140.
Además de la existencia de “denuncias penales”, se considera que “mucho más grave es el perjuicio económico de magnitudes insospechadas” ocasionado a terceros y las acreencias laborales.
Dentro de las “irregularidades” destacadas, se menciona una referente a “una operación de 2 millones de pesos”, realizada por la constructora (maniobra en la que también intervino Disco S.A.) pero facturada por John A. Walker, logrando con ello “evitar el pago de impuestos al valor agregado”. Ese ilícito motivó una denuncia penal -en junio de 1999- por evasión impositiva.
El expediente incluye también “operaciones con planes de ahorro poco transparentes, venta de repuestos embargados, estafas y pedido de nulidades”. En el extenso informe, Enrique Raúl Viglino, en su calidad de síndico, concluye señalando que “resulta fácilmente demostrable la vinculación económica entre John A. Walker S.A., la constructora y la Inmobiliaria del empresario, por lo que pidió la extensión de la quiebra para el titular y las empresas, además de la inhibición de sus bienes. Eduardo Luis Ayassa eayassa@losandes.com.ar