“Soy inocente, y quedará demostrado en el juicio”

Desde la cárcel, y en exclusiva, el joven al que juzgan por la muerte de su madre cuenta su versión. Dice no saber quién es el asesino. Y tiene en mente declarar en el transcurso del debate, que hoy continúa.

viernes, 19 de agosto de 2005
“Soy inocente, y quedará demostrado en el juicio”

confiado. Carlos Fader en la cárcel, donde vive desde hace más de dos años. Dice que es inocente.

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Por Jorge Hirschbrand Foto: Marcos García

La semana que viene Carlos Fader cumplirá 22 años. De ser encontrado culpable por el homicidio de su madre, Alicia Mora, pasará casi el mismo tiempo en prisión. El crimen ocurrió en la casa que ambos habitaban en un barrio de Maipú. El chico, que estudiaba Comercio Exterior en la Universidad de Congreso hasta que fue arrestado, asegura que durante el juicio no podrá determinarse quién mató a su mamá, pero que quedará claro que él no fue.

-¿Por qué es el único acusado?

-Porque hay varias voluntades que se juntaron en mi contra. Hay intereses por el lado de los investigadores y del juzgado de instrucción, aunque no sé puntualmente por qué. También en mi familia materna existen rencores domésticos que se fueron generando antes del homicidio.

-¿Nunca se llevó bien con ellos?

-Definitivamente no me llevaba, ya sea por el estilo de vida, la forma de pensar y de sentir. No quería mezclarme con ellos. Pero quería reconstruir la relación con mi mamá. Tenía curiosidad de saber cómo era su vida y encontrar la madre que nunca tuve, porque de chiquito prácticamente no la disfruté (NdR: los padres se separaron cuando él tenía 4 años).

-Todos dicen que la relación con ella también era pésima.

-La relación con mi mamá la viví yo con ella. Cada familia es un mundo, y puedo decir que la relación era buena. Yo mismo, en la primera declaración, dije que teníamos discusiones normales. Lo hablé con abogados, psicólogos y diferentes personas, y me dijeron que si todos tuviésemos que ir presos por tener discusiones con la madre, tendríamos que estar todos en cana.

La gente habla sin saber. Y así se direccionó la investigación, como diciendo: 'Como la madre no lo dejó salir un sábado, la mató'. Son indicios falsos y trucados.

-¿Qué hizo el 30 de mayo de 2003?

-Por la mañana fui a la facultad, en la siesta estuve en mi casa y por la tarde fui al gimnasio Le Club. Por la noche fui al cibercafé de Colón y 9 de Julio.

-¿Salió del gimnasio y fue al cíber?

-Primero paseamos por la plaza España con mi novia (Leticia Richardi) y después nos fuimos al cíber. A ella la fueron a buscar por la madrugada y yo me quedé solo... hasta que llegaron los policías.

-¿Cuál fue su reacción?

-Fue todo confuso porque no entendía nada. Primero, los que me buscaban parecían más ladrones que policías, sobre todo por el aspecto. La actitud que tuvieron fue de patotear en lugar de colaborar y decirle a un chico que habían matado a la madre.

-¿Le dijeron que estaba muerta?

-No, me dijeron que entraron a robar, y pregunté dónde estaba mi mamá. Respondieron que no estaba bien y volví a preguntar dónde estaba.

Carlos Fader reproduce un diálogo extraño que, según él tuvo con la policía:

¿Dónde está mi mamá? Está muerta, me dijeron. ¿Cómo que está muerta? No, no está muerta. ¿Pero qué le pasó, la quiero ver? No la podés ver. Pero sabemos que le robaron. ¿Qué cosa robaron? Entraron, robaron y la mataron a balazos. ¿A balazos? No, le pegaron.

Hablando con mi abogado y con gente que sabe del tema, me contaron que es el juego propio de la gente de Investigaciones. Yo no sabía qué le había pasado a mi mamá.

En ese momento era testigo y no sospechoso. Y debería haber tenido los derechos de un testigo. En Investigaciones de Maipú me desnudaron y me revisaron el cuerpo y la ropa, y no sé por qué.

-¿Que pasó los días después del homicidio?

-Sentí angustia, tristeza y desconcierto. El dolor lo expresa cada persona a su manera. No tengo por qué sufrir como los demás o llorar como los demás. Ni andar mostrando situaciones lacrimógenas ni fingir ante nadie. Hay personas que se dedicaron a hacer eso; desde las primeras declaraciones judiciales hasta ahora en el juicio (NdR: en referencia a la declaración de Maxi Monteoliva, pareja de la víctima). No porque una persona llore significa que sea inocente o que sepa quién es el asesino.

-¿Dónde lo detuvieron?

-En la facultad; adelante de mis amigos. Estaba por ir a buscar una nota de inglés cuando vi a uno de Investigaciones. Le comenté a Leticia y en ese momento llegaron un par de camionetas y frenaron de golpe, como si yo fuese un terrorista. Los policías empujaron a un par de personas y me pusieron las esposas. Ahí fue todo muy tormentoso. Me sentí solo y sin protección. Estaba preocupado por Leticia porque también la habían detenido. Si yo hubiera cometido un homicidio, en esos veinte días me podría haber ido a Europa con mi papá y mi hermana.

-¿Cómo cree que termina la historia?

-Soy inocente y no sé quién mató a mi mamá. Por eso tomo apuntes durante el juicio, para encontrar el origen de cómo se armó este caso. Un juez no puede ser tendencioso o capcioso al preguntar. Y (Manuel) Cruz Videla y (José) Fugazzotto lo fueron. Hubo ocultamiento y omisión de pruebas. Llevo dos años esperando que me den la oportunidad de defenderme, y en el juicio voy a demostrar que soy inocente.

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