El juez consideró que existió un grosero error al confundir las identidades de dos personas con nombre y apellido iguales.
domingo, 12 de junio de 2005
Pablo Peñasco, titular del Segundo Juzgado de Instrucción, cerró el expediente que tuvo a Segundo Benero Díaz como protagonista de un hecho poco común que fue noticia más allá de las fronteras provinciales. El hombre, que tenía un certificado de defunción y una tumba a su nombre, no pudo trabajar legalmente ni cobrar un plan social a lo largo de tres años. En una de las elecciones tampoco le permitieron votar. Ahora, comparando las huellas dactilares que acompañan el acta del Cuerpo Médico Forense, quedó establecido que el muerto es Segundo Raúl Díaz Olguín y su cuerpo ocupa la tumba del Cementerio Central.
Ahora Benero Díaz tendrá que realizar un trámite ante el Registro Civil para que se anule el acta respectiva.
Una historia de tres años
Los Andes publicó hace un par de semanas que Segundo Benero Díaz nació hace casi 50 años y, según un certificado, murió hace 3, pero la realidad dice que sigue vivo.
Según lo determinado por la Justicia y con las huellas dactilares a la vista, se comprobó que el muerto es Segundo Raúl Díaz. Y su historia habla de que circulando en bicicleta por El Salto y Ruta 143 tuvo un desvanecimiento y cayó al piso. Estuvo internado varios días y como consecuencia de un hematoma intracerebral, falleció a las 13 del 14 de febrero del año 2002. Su cuerpo fue sepultado, una semana después, en el Cementerio Central.
El error cometido en el Acta N° 249 (con la firma del doctor Francisco Talio), que menciona a Segundo Benero Díaz, motivó el inicio de esta noticia, a la que ahora la Justicia le puso punto final.
El otro protagonista de esta historia tiene 49 años, está casado y sigue haciendo changas para vivir y reiterando un concepto ya conocido: “Alguien se tiene que hacer cargo de esto. No puedo trabajar como lo hacía antes y tampoco cobrar los planes Jefes de Hogar. Yo no hice nada, pero alguien, no sé quién ni por qué, me cerró todas las puertas”.
Mostrando su documento que nunca perdió, Segundo Benero espera que la próxima semana pueda llegar hasta las oficinas del Registro Civil y con el fallo del juez Peñasco, volver a ser incluido “entre los vivos”.
En ese momento iniciará acciones contra el Gobierno de la Provincia de Mendoza por daño moral y una reparación económica por lo sucedido. Vale recordar que desde hace casi 3 años le niegan una ayuda social, porque su nombre figura entre los “fallecidos”. Esa demanda podría tener tres destinatarios: el hospital Schestakow, el Cuerpo Médico Forense o la Policía Científica, responsable de identificar a las personas muertas en dicho centro asistencial.
Por lo pronto, Segundo Benero Díaz volvió de la muerte y espera “seguir entre los vivos muchos años más”, según sus propias palabras.
Claves
Protagonistas: Segundo Benero Días y Segundo Raúl Díaz
Acta de Defunción: Dada por el hospital Schestakow (libro 6686, acta 249, año 2002), donde se mencionan equivocadamente los datos filiatorios.
Fecha: 14 de febrero de 2002.
Inhumación: El muerto fue sepultado en la Hilera 2, espacio (sin costo) identificado con los números 14-6.
Resolución judicial: Un grosero error por parte de quien confundió las identidades.
Eduardo Luis Ayassa de nuestra redacción