Trabajo social. Jorge Contreras vive en La Gloria desde 1991. Allí atiende a los jóvenes y a las familias necesitadas.
Godoy Cruz. Cuando el padre Jorge Contreras llegó al barrio La Gloria en 1991 notó que distintas instituciones trabajaban “como islas”, y que muchos jóvenes se reunían en las esquinas ante la falta de expectativas. De estos dos puntos se ocupó en forma incansable, y hoy los vecinos coinciden en que es una persona que siempre responde a quien golpea en la puerta de su casa, ubicada al lado de la parroquia de la Virgen Peregrina, para pedirle ayuda.
El padre Contreras trabajaba hasta entonces en el Seminario Nuestra Señora del Rosario y cuando le dijeron que iban a darle una nueva tarea él pidió volver a los barrios. “Esto se origina en una vocación de querer estar cerca del pobre, viviendo sus condiciones, y tiene que ver fundamentalmente con una cuestión de fe, porque Cristo fue pobre”, comenta.
Así llegó a uno de los barrios más conflictivos del departamento de Godoy Cruz, en el que a principios de la década del '90 se notaban los efectos de un “modelo que ya había marcado zonas de exclusión” y la crisis de la familia había empezado a traer consecuencias, sobre todo en la juventud que, como carecía de oportunidades de trabajo, se volcaba a las calles a escuchar música y tomar cerveza.
Por otra parte, el padre recuerda que el barrio La Gloria nació antes del Mundial de fútbol de 1978, “porque el gobierno militar no quería que se vieran pobres”. Esto provocó que se reunieran en el conglomerado familias de muy diferente procedencia, lo que iba a contribuir a que no hubiera unión entre los vecinos. Pero además, el entonces intendente -un capitán del Ejército- optó por un proyecto más económico, en el que los techos de las viviendas estaban conectados y las cuadras tenían pasillos interiores, que sirven de escondrijo.
“Para muchos acá el padre es un santo de los pobres, lo ven como uno más de ellos y por cualquier cosa recurren a él. Incluso, cuando a alguna mamá le digo que ya no tenemos más lugar me dice 'Lo voy a ir a ver al padre”, contó Silvia Etcheverry, directora del jardín Crecer Juntos.
“Es un padre que se mueve para todos lados y ha conseguido muchas cosas para la comunidad, en estas épocas cuando es tan difícil lograrlo”, agregó una vecina, Carmen Romero, que envía a 3 de sus 5 hijos a apoyo escolar y asegura que “esas aulas las sacó adelante él”. La mujer señaló además que siempre está organizando actividades, pero al mismo tiempo es exigente porque “así como da, pide ayuda, pero se la gana”.
Sin embargo, algunos vecinos no aprueban su acercamiento a personas que han estado presas (a varios los ha conocido por su tarea en el penal, que pronto dejará). “Hay mucha gente acá que dice que defiende a los presos porque intercede y a veces logra algo que no se merecen, pero creo que tiene que hacerlo por su investidura”, comentó Isabel Lemos, al tiempo que añade: “Es una persona realmente admirable que ha dado mucho y no sé qué va a ser de este barrio cuando él no esté”.
En deuda
Lo curioso es que el padre siente que tiene una deuda en ese sentido, ya que considera que no encontró el camino para acercarse a los sectores más complicados, porque para él en muchos casos el problema es que no pensaron en otra vida posible (y se les cerraron las puertas una vez que delinquieron).
Y sobre cómo fue llegar a un barrio conflictivo y hacerse un lugar en él, el padre Contreras explica: “Yo he tenido inicialmente una confianza en la gente, porque no se trata sólo de la fe en Dios sino también en el prójimo, y eso hace que uno no experimente miedo”.
Mediador y solidario con la gente
El padre Contreras, como es conocido en todos los ámbitos donde realiza sus actividades, está a punto de dejar, por su edad, la tarea pastoral en la Penitenciaría Provincial. Precisamente en este lugar conoció a muchas personas que después de cumplir sus condenas, se reincorporaron a la sociedad bajo su tutela.
El sacerdote en los últimos días cobró notoriedad nuevamente al actuar como mediador entre los gremios de la salud y el gobierno provincial. Su trabajo fue destacado por el gobernador al lograrse la suspensión temporaria del grave conflicto que afectaba a gran parte de la población.
En su barrio, Contreras es uno de los mentores de la Asociación Coordinadora de Entidades Intermedias, que agrupó a varias instituciones como la escuela Padre Arce, el Centro de Salud N° 150, el Centro de Jubilados El Trébol, la Unión Vecinal y las hermanas de la Compañía de María.
Es que gracias a la labor desarrollada por la coordinadora, la comunidad del barrio La Gloria -y varios aledaños de Godoy Cruz, Luján y Maipú- pudo tener el jardín maternal (al que asisten 128 niños de entre 2 y 4 años) y el comedor comunitario Rinconcito del Niño Feliz (que hoy atiende a 700 niños, embarazadas, ancianos y discapacitados). Además, los nenes que van al jardín son revisados en el centro de salud.
Pero también significó la posibilidad de desarrollar otras tareas de apoyo social y así nacieron el Centro de Capacitación Laboral, un emprendimiento de pastas y panificación, la Biblioteca Pablito González (donde también se brindan talleres de teatro, cerámica, murga, entre otras actividades).
Biografía
1925. Nace el 27 abril en San José, Guaymallén.
1955. Entra al Seminario. Había sido docente en la escuela Cano y la de Polvaredas, así como ayudante en la cátedra de Historia y Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras.
1962. Se ordena sacerdote.
1991. Llega al barrio La Gloria.
1996. Se crea la parroquia de la Virgen Peregrina.
2003. Fue uno de los 22 argentinos en recibir la distinción Mayores Notables de la Argentina, que le entregó la Cámara de Diputados de la Nación por su labor social en distintos barrios de Mendoza.
2005. Cumplió 80 años y terminará su tarea en el penal.