Segundo Benero Díaz intenta explicar desde hace tres años que está vivo. No puede trabajar en forma legal y tampoco recibir planes sociales. Dice que “alguien se tiene que hacer cargo” de su situación.
sábado, 28 de mayo de 2005
Parece un cuento pero es real. Un hombre vive "penando" su propia muerte desde hace más de tres años. En el cementerio de San Rafael está la tumba de Segundo Benero Díaz, sin embargo él está vivo y buscando trabajo o un plan social, que se le negó porque en el Registro Civil figura como "fallecido".
El protagonista de esta historia increíble hoy tiene 49 años, aunque un acta -la número 249-, que lleva la firma del doctor Francisco Talío (jubilado del Cuerpo Médico Forense), expresa que dejó de existir en el hospital Teodoro J. Schestakow a las 13 horas del 14 de febrero de 2002, como consecuencia de un hematoma intracerebral.
"Tengo tanta bronca como impotencia", comienza diciendo a Los Andes este hombre (casado con Mabel Vasoalto y padre de cuatro hijos), que descubrió que "estaba muerto" cuando reclamó un plan social hace tres años.
Meses después tampoco pudo votar en las elecciones de abril de 2003 "error" que fue subsanado en un escrito que, con la firma de la doctora María Gabriela Curri de la Secretaría Electoral, lo habilita para las votaciones de octubre de 2003, siendo incorporado en el padrón a mano (mesa 21, del circuito 107 A, con el orden 441 de la escuela Mercedes A. de Segura) y así pudo votar.
"Alguien tiene que hacerse cargo de esto. No puedo trabajar, como lo hacía antes, y tampoco recibir ayuda social. Yo no hice nada, pero alguien, no se quién ni porqué, me cerró todas las puertas", asegura mientras camina por las calles del Cementerio Central, en busca de la Hilera 2, espacio 14-6. Ahí, en una tumba -sin cruz- tendrían que estar los restos de Segundo Benero Díaz, según el expediente municipal 2275-C-02, donde quedó registrada la solicitud de un lugar sin costo.
La noticia, anticipada por el Diario San Rafael, habla de que "lleva tres años explicando que no está muerto". Y no es fácil encontrar el porqué de esta situación. El hombre ha recorrido los pasillos de los tribunales de la provincia. Hizo un reclamo ante la Justicia Federal y fue varias veces al Registro Nacional de las Personas, pero hasta ahora nadie le ha dado una solución a su problema.
El papel de la Secretaría Electoral lo habilita sólo para votar. Desde el Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Peñasco aseguró estar "investigando" el caso desde hace un par de meses, pero por el "momento no hay novedades ni personas imputadas", mientras que desde el Registro Civil reconocen que el expediente se encuentra en "asesoría legal", quien se expedirá en un futuro próximo.
Otras veces buscó una aclaración ante las autoridades del hospital Schestakow, pero allí "nadie quiere hablar del tema", asegura. Sin embargo desde ese centro se dijo a Los Andes que "la persona deber haber ingresado sin vida", por eso la certificación lleva la firma del personal del Cuerpo Médico Forense. En el terreno de las especulaciones se habla de una persona que pudo haber muerto en un accidente y que nadie reclamó.
De la charla se pudo conocer que Díaz nunca estuvo internado en el hospital, hasta este año, cuando “por la depresión” que le causa este problema fue asistido “un par de veces”. En sus manos nuestra un viejo DNI "que nunca perdí" -aclara- y donde se pueden ver los sellos de los actos eleccionarios, incluyendo una justificación cuando no pudo votar porque su nombre había sido tachado por "fallecimiento", y una posterior del año 2003.
"No puedo tener un trabajo en blanco como albañil. Cobrar un salario o aportar para la jubilación", se lamenta. Mientras sigue esperando respuestas, hace "changas que me permiten seguir tirando".
Segundo Benero Díaz nació hace casi 50 años y, según un certificado, murió hace tres, pero la realidad dice que está vivo, es decir que esta historia, por ahora, no tiene final porque además esta historia genera otra gran duda: quién es la persona que está enterrada con su nombre en el cementerio sanrafaelino. Eduardo Ayassa corresponsaliasur@losandes.com.ar