Los creyentes que fueron a El Algarrobal atribuyeron distintos significados a las lágrimas que aseguraron ver.
El primer plano con la cara de la imagen de la Rosa Mística cubierta con un brillo especial -que los fieles presentes le atribuyeron a lágrimas- llegó en un instante a muchos hogares mendocinos, que pudieron apreciar el fenómeno sin cortes, aunque fuera por unos minutos, en un programa televisivo de la mañana.
El hecho marcó la diferencia en un nuevo día más de peregrinación hacia el santuario de Manuel Yanzón, en El Algarrobal (Las Heras). Mientras tanto, la Iglesia volvió a tomar distancia y prometió que en los próximos días difundirá orientaciones pastorales con una valoración de los hechos ocurridos.
Algunos medios llegaron temprano al santuario como los 27 de cada mes y el móvil de Canal 7 pudo transmitir en vivo, a través del programa Despierta Mendoza, una de las imágenes de la Rosa Mística del oratorio de Las Heras empapada, lo que se convirtió para algunos fieles en una “demostración de que la virgen está triste”.
Para otros, el caso resultó raro y se acercaron guiados por lo que habían visto en la pantalla. “Vivo a unas pocas cuadras de acá, pero no puedo venir todos los meses. Esta mañana cuando vi en la tele que la virgen lloraba y vine enseguida”, dijo Alicia (38).
“Este fenómeno no es nuevo”, afirmaron los colaboradores de Manuel Yanzón, el hombre que desde hace cinco años dice que ve a la virgen y que recibe mensajes de ella (ver aparte).
“Acá hemos visto varias veces que las imágenes de la virgen lloran, pero hoy (por ayer) se produjo en una que no se manifestaba hace muchos meses”, dijo Adriana, una de las voceras del santuario.
Los fieles que cada mes se acercan al barrio Victoria de El Algarrobal se aglomeraron para entrar al oratorio donde se encontraba la virgen que según ellos lloraba. “Que la virgen llore no tiene una explicación racional: se cree o no se cree. Pero esto hace aún más especial el clima que se respira acá”, dijo Claudina Carrascosa (62), que se convirtió en devota de la virgen en setiembre del año pasado, cuando la Rosa Mística la “curó” de un cáncer que padecía.
“Es una señal más que se une a las cosas que vemos cada 27, como los hilos plateados y dorados en las manos, el olor a rosas o la presencia de escarchas y reflejos en la cruz”, dijo una de las asistentes, Marcela Medina (28).
Dichos “signos” fueron interpretados por los seguidores . “Es una señal para que la Iglesia Católica acepte estas manifestaciones de fe”, dijo Carrascosa.
Ante las imágenes difundidas por la televisión, y el eco de todos los medios acerca de lo ocurrido, el Arzobispado de Mendoza difundió un comunicado ayer en el que invitaba a los fieles a tener calma y a ser prudentes. Y afirmaba que lo ocurrido no decide la autenticidad de presuntas revelaciones divinas.
“No nos vamos a expedir sobre si son lágrimas o no. Pero hay que ser cautos, porque estos hechos no pueden ser considerados decisivos para declarar la veracidad de apariciones marianas”, dijo el sacerdote Sergio Buenanueva, vocero del Arzobispado.
En los próximos días el Arzobispado difundirá orientaciones pastorales con una valoración de todos los acontecimientos, principalmente del contenido de los mensajes. Además, se anunciará una propuesta de acompañamiento de los fieles que acuden al santuario de la Rosa Mística. “Pero no va a consistir en una aceptación”, aclaró Buenanueva.
Mientras, la Iglesia se expide acerca de este acto de fe, que moviliza todos los meses a fieles de toda la provincia y del resto del país, ayer más de tres mil personas se acercaron al santuario de la Rosa Mística, según efectivos de la Policía de Mendoza.
Es la alférez Débora Pontecorvo, de 24 años. Es hija y hermana de miembros de la Fuerza Aérea. Le encanta la vida militar y asegura que no tiene novio.
Segundo Benero Díaz intenta explicar desde hace tres años que está vivo. No puede trabajar en forma legal y tampoco recibir planes sociales. Dice que “alguien se tiene que hacer cargo” de su situación.