Nuevo roce con Brasil por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Bielsa calificó de “elitista y poco democrática” a la propuesta reformista brasileña.

sábado, 28 de mayo de 2005

Buenos Aires. Podría tratarse de un nuevo capítulo de la saga de desencuentros con Brasil. El canciller Rafael Bielsa calificó de “elitista y poco democrática” la posición de Brasil en favor de una reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas mediante la incorporación de nuevos miembros permanentes, una vieja aspiración de la diplomacia brasileña.

Bielsa participó ayer en Luxemburgo de un encuentro entre los cancilleres de la Unión Europea y el Grupo Río convocado con el objetivo de restablecer las negociaciones comerciales entre ambos bloques.

Al término de la reunión, y durante un almuerzo con agenda abierta, Bielsa y el vicecanciller brasileño Samuel Guimaraes Pinheiro se cruzaron en torno a la próxima reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Según una fuente de la delegación argentina, después de una crítica “unánime”a la “politización” del comité de Derechos Humanos de la organización, Guimaraes Pinheiro acompañado por el canciller chileno, Ignacio Walker, aludió a la “necesidad de la ampliación de los miembros permanentes del consejo de seguridad”, lugar al que se candidatea históricamente Brasil.

Bielsa, de acuerdo a la fuente, fijó la posición que tradicionalmente defiende la Argentina: la ampliación del consejo mediante bancas rotativas, no permanentes, contraria a la brasileña.

“Es una posición que consideramos elitista y poco democrática, por lo que reafirmamos nuestra voluntad de que cualquier reforma no debe hacerse sobre la base de nuevos miembros permanentes sino de bancas rotativas”, dijo el canciller.

La fuentes justificaron la definición de Bielsa en la necesidad de dejar sentada la posición argentina, aún en un encuentro informal. La posición argentina, siempre según la fuente de la cancillería, contó con el respaldo del canciller de México, Luis Derbez.

La Argentina y Brasil acaban de proponerse casi una redefinición de sus relaciones con la firma de un programa de trabajo acelerado, con reuniones de “alto nivel político y técnico cada 15 días”. Lo hicieron la semana pasada en Brasilia, durante una reunión entre Bielsa y su par Celso Amorim llamada a cerrar heridas.

Los dos países no habían llegado a hacerlo durante la cumbre que reunió en esa misma ciudad, a los jefes de Estado del Mercosur y los países árabes, de la que participaron Lula y Kirchner. Las dificultades en la relación entre los dos socios se remiten precisamente a la posición brasileña en torno al consejo, que es acompañada por el grupo de los Cuatro, que integran además Alemania, Japón, y la India.

El Gobierno ve con preocupación las aspiraciones brasileñas de liderar la región, expresadas en aquella iniciativa.

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