La consagración del templo también tiene que ver con el hecho de que se enterraron en su interior, las venerables reliquias (dos pequeños trocitos de huesos) de un santo y de un beato. Ambos restos guardados en una urnita, en la base del altar.
En un caso se trata de San Ezequiel Moreno, un obispo agustino recoleto español del siglo XIX, patrono de los enfermos de cáncer.
También se depositó en el mismo recipiente un trozo de hueso del beato monseñor Juan Bautista Scalabrini, fundador de la orden de los Padres Scalabrinianos.
La comunidad recuperó el templo Asunción de la Virgen, que desde 2001 estaba casi inhabitable.
Es la segunda temporada de “gran poda”. Se dio a conocer un cronograma de trabajo.