Tito Francia, el señor de la música en Mendoza

Francia es el músico que, por sus cualidades y aportes a nuestro patrimonio musical, representa una señal indeleble de nuestra identidad.

sábado, 19 de febrero de 2005
Tito Francia, el señor de la música en Mendoza

“Tito Francia fue parte fundamental de un proceso de renovación de la canción popular.”

Por María Inés García, Facultad de Artes y Diseño, UNCuyo

El año 2004 terminó trayéndonos también el final de una vida dedicada a la música. El 30 de diciembre falleció en nuestra ciudad Fioravante Francia, conocido por todos como Tito Francia. Luego de las noticias correspondientes a su muerte y a la emotiva despedida que se le brindó en el Parque General San Martín, ninguna otra hemos visto sobre él y tal vez no todos los mendocinos conozcan las actividades que desarrolló y el porqué de la relevancia de su figura. La trascendencia de su actividad en el contexto de Mendoza, nos conduce a intentar que no se pierda en la inmediatez de las noticias cotidianas.

Nuestros primeros acercamientos a su persona fueron para preparar la entrada correspondiente del Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, proyecto muy amplio que abarcó los músicos, las prácticas musicales y los géneros de todos los países involucrados. El interés que nos despertó este primer estudio, hizo que nos abocáramos a uno más extenso y profundo que abarcara su polifacética actividad, lo que nos llevó a realizar un riquísimo recorrido por diferentes espacios de la cultura de Mendoza, espacios donde Tito Francia se desarrolló, constituyéndose en un referente ineludible de su música.

Guitarrista virtuoso y compositor, nació el 20 de marzo de 1926. Tito fue parte de una familia de músicos, resaltando siempre en sus conversaciones que vivió la música desde muy pequeño a través de su padre y sus hermanos. "En realidad mi afición musical vino de parte de mi familia paterna. Todos hacían música, mi abuelo, mis tíos, mi padre", nos decía en una entrevista.

Su dedicación al estudio y al trabajo fue constante. Su formación se produjo por una gran síntesis entre la práctica empírica y el estudio sistemático; en algunos casos estudio formalizado en instituciones educativas específicas y, en otros, producto de su interés y esfuerzo personal.

Francia y la música en las radios

La radio fue uno de los ámbitos más importantes para la práctica instrumental de Tito Francia y su actividad laboral. Ingresó desde muy joven a trabajar como músico estable en las radios mendocinas y se mantuvo en esa actividad hasta que la práctica de la música en vivo desaparece de las emisoras radiales.

La radio se constituyó, desde los años ’30, en un medio de amplísima repercusión en la sociedad y su cultura. Las noticias, la música, el humor, la literatura, el teatro y el deporte estuvieron presentes en sus transmisiones. Fueron vehículo de la modernidad, en cuanto a que permitieron a grandes grupos sociales acceder a los bienes simbólicos. Dentro de su programación, la música en vivo jugó un papel fundamental para el desarrollo profesional de los músicos, para su sustento económico, como también para el desarrollo y la circulación de los géneros musicales. Este proceso, que nace con la radio, se mantiene hasta la década del ’60, en la que el desarrollo de la industria discográfica produce la eliminación de la música en vivo.

En una entrevista, Francia nos decía: "Yo trabajé en todas, hasta que las radios eliminaron los músicos artistas, a los artistas en vivo… cuando quedamos definitivamente sin trabajo". Comenzó en Radio Splendid, pero luego se incorporó a la Radio Aconcagua, emisora que se creó en 1942 y pertenecía a los mismos dueños de Diario Los Andes. Con un edificio especialmente diseñado para su función, Radio Aconcagua se convirtió rápidamente en la radio de más audiencia en Cuyo, por la calidad de sus artistas estables e invitados, su solvencia técnica y su empuje empresarial. Los Andes publicaba en la década del ’40 la programación diaria de la emisora y, a través de ella hemos podido constatar las participaciones de Tito Francia en las emisiones. Sus intervenciones eran como integrante del grupo estable de guitarras de la radio, en música instrumental o acompañando a cantantes locales o invitados. Permanentemente circulaban músicos de diferentes procedencias, muchos de emisoras de la capital que, de gira por el interior, sabían que en Mendoza contaban con expertas y virtuosas guitarras que los podían acompañar. Pero además de los programas estables, Tito tenía sus propios conjuntos y programas como "Dos guitarras en la noche" o el "Sexteto de Hot de Tito Francia".

Es importante destacar su habilidad como acompañante, ya que su gran oficio y destreza instrumental como su conocimiento de la armonía y el contrapunto, le posibilitaron realizar arreglos de gran riqueza, desarrollando un estilo bastante personal, reconocido por las declaraciones de cantantes como Mercedes Sosa, Pocho Sosa e Ibis Aguirre.

Tito Francia y sus composiciones

La versatilidad y diversificación de géneros que abordó como guitarrista de la radio también se observa en su producción compositiva. Casi todos los géneros que interpretó en ese medio están presentes en su catálogo de obras; aun el jazz, que si bien no está presente como género, influye en su lenguaje armónico, novedoso para la canción tradicional. Su música comparte los procesos de enriquecimiento y de creciente cosmopolitismo, comunes a otros géneros de la música popular urbana latinoamericana en los que la radio, como vehículo de circulación, jugó un importante papel.

En el campo de la música popular compuso piezas inspiradas en géneros de origen rural tradicional con géneros de origen urbano. Se reúnen así zambas, cuecas, tonadas, litoraleñas, con tangos, canciones y boleros. En el grupo de obras de música "clásica", Francia registra alrededor de 48 obras: piezas breves, para piano o guitarra, sinfonías, conciertos para guitarra, violín y piano, música de cámara y obras con referencias extramusicales. Muchas piezas de sus obras académicas tienen rasgos en común con su música popular, tanto en contenidos de inspiración folklórica, como en rasgos estructurales. Creemos que la canción popular aparece entonces como fuente de inspiración también en muchas de sus obras académicas.

Francia y el Nuevo Cancionero

Los rasgos de sus composiciones fueron absolutamente funcionales a los postulados del movimiento del Nuevo Cancionero. Este movimiento, fundado entre otros por los poetas Armando Tejada Gómez y Pedro Horacio Tusoli, los músicos Tito Francia, Oscar Matus y Juan Carlos Sedero, la cantante tucumana Mercedes Sosa y el bailarín Víctor Nieto, se presenta públicamente a través de un manifiesto que publican en Los Andes, el 11 de febrero de 1963. Fueron expresión de una renovación que se inserta en un proceso que tiene varias fuentes. Una de ellas es el paulatino incremento del cultivo de la música popular de raíz folclórica, que culmina en la década del ’60 con el denominado "boom del folclore". Otra fuente fue el proceso de cosmopolitismo que se dio por el avance de los medios de comunicación masiva y la industria cultural. Convergieron el auge de los géneros norteamericanos y latinoamericanos traídos por la radio, el disco y el cine. Desde este punto de vista el jazz, fundamentalmente, jugó un papel preponderante.

En este contexto se inserta este movimiento, que postuló una integración de los distintos cancioneros y géneros del país, por ende una integración y equilibrio de las diferentes regiones del mismo, frente al centralismo porteño. Por otro lado, los guiaba un afán innovador, una intención de articular la tradición y la renovación, el pasado visto con los ojos e intereses de las nuevas generaciones. La renovación pasaba por nuevas armonías y giros melódicos, nos decía Francia en las entrevistas realizadas, y Armando Tejada Gómez lo expresaba en los siguientes términos: "Sin Tito Francia jamás hubiéramos podido renovar la canción. Sabía todos los secretos de la guitarra y conocía en profundidad la historia de la música" .

Francia es entonces parte fundamental de un proceso de cristalización de la renovación de la canción popular en Mendoza.

Francia y su recepción en Mendoza

Queremos destacar, también, la recepción que Tito Francia ha tenido en la sociedad mendocina a través de diferentes premios, homenajes y reconocimientos. Estas manifestaciones expresan una representación colectiva de un sistema de ideas y valores, conscientes o inconscientes, del cual hace uso un determinado sector o actor social. Como generalmente legitiman actitudes, lo que también implica un cierto modo de establecer pautas sociales, a través de estas manifestaciones podemos entender el imaginario social de un determinado grupo.

En 1994, Tito Francia recibe la "Distinción Legislativa Gral. San Martín", como también la pensión graciable que se le otorga a algunos de los distinguidos. En el año 2001 se impuso su nombre a una escuela de Jocolí, Lavalle, con la participación de la comunidad escolar, de acuerdo a las normativas de la Dirección General de Escuelas. Ambas distinciones se otorgan en virtud de sus aportes a la cultura de Mendoza.

En 1997, en un festival folclórico de Junín, Mendoza, se le otorga una plaqueta de reconocimiento que dice: "Al señor de la guitarra, Tito Francia". Una calle del barrio El Paraíso, de Gutiérrez, Maipú, lleva su nombre. En 1998 fue uno de los homenajeados en el acto de los "Hacedores de la Cultura", organizado por el Instituto Provincial de la Cultura, entonces máxima institución gubernamental en el área cultural. También en 1998 Sadaic le otorga la medalla al Reconocimiento Autoral, en consideración de sus merecimientos y trayectoria. En el marco del Festival Guitarras del Mundo, en 1999 se le rindió un homenaje en tributo a su dedicación a la cultura en general y a la música en particular. La Asociación de Músicos de Cuyo le otorgó la distinción "Lira a la excelencia" en noviembre de 2003.

Tanto desde instituciones del ámbito público como privado, desde postulaciones individuales a reconocimientos colectivos, se constituyen instancias de legitimación que lo reconocen como una marca de identidad de la sociedad y la cultura de Mendoza, instancias que dan cuenta de la recepción que diferentes grupos sociales han hecho de sus aportes.

No queremos terminar sin dar cuenta de otros aspectos de su personalidad: las entrevistas realizadas a diferentes personas relacionadas con este músico nos devolvían como espejo su calidad humana, su humildad, su seriedad y generosidad profesional, como también su amor a Mendoza, su "mendocinitis", que le impidió alejarse por mucho tiempo de su lugar y sus afectos.

Francia es no sólo "el señor de la guitarra", es el señor músico que, por sus cualidades profesionales y humanas, por sus aportes a nuestro patrimonio musical, representa una marca de identidad, marca que no podemos desconocer ni perder dentro de los procesos culturales de homogeneización y banalización que sufrimos en nuestros días.
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