Al menos 7 muertos en sangriento motín en una cárcel de Córdoba

Entre los rehenes está el director del establecimiento, guardiacárceles y familiares de los reclusos.

Edición Impresa: viernes, 11 de febrero de 2005
Al menos 7 muertos en sangriento motín en una cárcel de Córdoba

Dramatismo. Una decena de presos enardecidos y con armas caseras hostigan a uno de los rehenes en el techo del penal tomado.

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Córdoba. Casi dos mil presos continuaban anoche amotinados en la cárcel del barrio San Martín de Córdoba, donde mantenían como rehenes al director del penal, a guardiacárceles y a medio centenar de familiares que había ingresado de visita a la penitenciaría, en un episodio donde, al cierre de esta edición, había al menos siete muertos.

Centenares de agentes penitenciarios y policías de Córdoba rodearon el penal ante la posibilidad de que se produzca un intento de fuga, mientras las imágenes de los distintos canales de televisión mostraban escenas en las que los presos amenazaban con arrojar a los penitenciarios rehenes desde el techo del penal.

Mientras se desarrollaba el motín, varios presos abordaron un camión e intentaron escapar, pero la maniobra fue advertida por la policía, que disparó contra el vehículo, hecho en el que habrían muerto tres presos.

El intendente de la ciudad de Córdoba, Luis Juez, confirmó anoche que uno de los guardiacárceles heridos durante el motín murió cuando era asistido en un hospital, mientras que otros dos permanecen internados en estado de gravedad.

En una entrevista, el intendente aseguró que la cárcel del barrio San Martín de Córdoba, donde casi dos mil presos se mantienen amotinados, "está colapsada y el nivel de hacinamiento es total".

Además, afirmó que en ese penal "el 90 por ciento de los que están adentro tienen condena efectiva, muchos de ellos condenados a reclusión perpetua.

Según fuentes de la investigación, los presos amotinados cuentan con al menos cuatro escopetas tipo Itaka y una ametralladora automática MK3 y coparon el Casino de Oficiales, donde mantienen como rehenes al director del penal, Emilio Corso; al subdirector, Francisco Ramón Toledo, y a otros 20 penitenciarios.

Sin embargo, otras versiones aseguraban anoche que los presos habían accedido a la sala de armas del penal, por lo que tenían gran cantidad de fusiles y armas largas.

Anoche personal de la policía logró alcanzar los techos de la penitenciaría y se aprestaba a ingresar dentro del penal, por lo que se vivían momentos de tensión.

Fuentes policiales y penitenciarias dijeron que el hecho comenzó cerca de las 16, durante el horario habitual de visitas y cuando decenas de familiares de presos se encontraban dentro de la cárcel.

En ese momento, algunos presos decidieron iniciar un reclamo ante las autoridades para exigir mejores condiciones de alojamiento y una ampliación en el horario de visitas de los familiares.

Es que, según las fuentes, en el penal se encuentran encerrados unos 2.000 presos, a pesar de que la capacidad máxima es de 700.

Con el correr de los minutos, el resto de la población carcelaria se acopló al reclamo y se inició una revuelta, en la cual tomaron como rehenes a las máximas autoridades del penal y a alrededor de 20 agentes penitenciarios.

En tanto, unos 50 familiares, muchos de ellos niños, se negaron a abandonar la cárcel y decidieron quedarse con el resto de los presos.

Cerca de las 19, centenares de efectivos de la Policía de Córdoba rodeaban el penal, mientras que fuerzas del servicio penitenciario local permanecían dentro del predio, aguardando la orden judicial para ingresar.

Los canales de televisión que se apostaron frente al penal registraron imágenes dramáticas, cuando los presos amenazaban con "facas" (armas blancas caseras) a penitenciarios y advertían que iban a arrojarlos desde el techo si no aceptaban sus exigencias.

Las cámaras registraron además cuando los presos provocaron con un arma blanca a uno de los efectivos penitenciarios cortes en distintas partes de su cuerpo.

El fiscal general de Córdoba, Gustavo Vidal Lascano, aseguró durante una conferencia de prensa que se conformó un comité de crisis integrado por tres fiscales y las máximas autoridades de las fuerzas de seguridad, para intentar controlar la situación.

Además, aseguró que se le pidió la colaboración a Gendarmería Nacional, para que sus efectivos queden apostados en los alrededores del penal con el fin de evitar que pudieran registrarse intentos de fuga por parte de los presos.
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