Viernes 10 de febrero de 2012 | 13:26 hs
Se define como un “desgenerado”, es decir un músico sin género musical, pero las tres candidaturas que obtuvo para los próximos Grammy Latinos indican que no le falta talento.
lunes, 30 de agosto de 2004
Johansen, un "argentino de Alaska" de 40 años, se ha convertido en el primer "alasqueño-latino" que aspira a un Grammy Latino.
"Soy candidato en medio de una gran compañía, pero también me siento como un ganador, como el primer argentino de Alaska candidato a los Grammy Latinos", afirmó a EFE el intérprete nacido en los Estados Unidos pero criado en Argentina, de donde era su madre.
Su último disco, "Ser o no ser", competirá el miércoles por los principales galardones de la música hispana en las categorías de Mejor álbum, Canción y Video musical (ver Argentinos por el...). Una espera que vive sin nervios porque está seguro de la victoria de sus rivales, Diego El Cigala, Alejandro Sanz, María Rita o Café Tacuba, pero aún así le domina un cierto orgullo.
"Pensé que iba a ser como Ibrahim Ferrer, que sería elegido mejor nuevo artista a los ochenta años, aunque por suerte el reconocimiento me ha llegado un poco antes que al intérprete cubano", admite con humor.
Idas y vueltas
En realidad Johansen llamó la atención desde su primer álbum, "The Nada", un trabajo ecléctico que compuso en Nueva York mientras vivía en esta ciudad pero que, contra todo pronóstico, dio a conocer en la Argentina, cuando la crisis económica del 2000 no invitaba a regresar al país.
Para Johansen, Buenos Aires es el paraíso musical, una ciudad muy cosmopolita y al tanto de lo que se hace de música en todo el mundo.
"Tiene lo que yo llamo el síndrome del fin del mundo, ávida de música pero con equilibrio, porque reconoce su propia cultura", describe Johansen.
El puede permitirse estas comparaciones porque es nacido en Alaska, criado en Argentina y Uruguay, recriado en Estados Unidos, en Denver (Colorado), Fénix (Arizona) y Nueva York, y porque ha vuelto a Buenos Aires con su propia cinta de presentación musical como muestra de su lucha durante una década en la Gran Manzana.
Una mezcla de estilos presente desde su infancia, cuando se crió por igual con la música de Atahualpa Yupanqui y la nueva trova cubana, Harry Belafonte y Frank Sinatra, Los Beatles y los tangos de Gardel.
"Desgenerado, bilingüe y binacional" son los tres apelativos que aplica en los temas de "The Nada" y "Sur o no sur", donde le gusta jugar no sólo con el idioma sino con sus ritmos.
Estos también han sido rebautizados y, en el caso de "Guacamole", Johansen hace una mezcolanza de "Tex-Mex", como lo define, mientras que "Sur o no sur" es "popclore", fusión de "pop" y folclore.
"El nuevo álbum está siendo fruto del "efecto esponja" tras mi paso por España y México, donde me he escrito una rumbita y otro de banda mexicana con cumbia", dice sobre su próximo trabajo.
Contra la segregación
De regreso de su gira por España, Johansen está recorriendo ahora los Estados Unidos de punta a punta. El lunes pasado estuvo en San Diego (California) y el miércoles tocó en Nueva York.
El público estadounidense, dice, es el que lo está empezando a conocer y el que suele llegar a sus conciertos picado por la curiosidad de "¿qué hace este gringo cantando en español?".
Pero parafraseando a Bob Dylan, "las canciones se tienen que valer por sí mismas" y, afortunadamente para Johansen, el público es cada vez más ávido de artistas distintos y multidimensionales.
En su opinión, en los últimos años se ha vivido un momento de saturación en la música latina, a la búsqueda del nuevo “Elvis Latino” que repitiera el éxito de Ricky Martin. Pero esa es una fase ahora ya superada.
Aún así, Johansen recela ante celebraciones como los Grammy Latinos, que segregan más que aúnan en el campo de la música.
"Entiendo la lógica detrás de estos premios por lo mucho que ha crecido la música hispana y dado que países más cercanos como México, Puerto Rico o Cuba pedían a gritos un mayor reconocimiento musical", explica.
"Pero para mí la música es música, sin frontera ni pasaporte, y como empecemos a separar los Grammy acabaremos con premios para blancos para reconocer la valía de su música en un momento en que los galardones están dominados por el hip-hop", afirma. Agencia EFE