¡Pobre balón! Marchetti y Pérez van fuerte en busca de la pelota. Ambos equipos tuvieron regular actuación.
lunes, 30 de agosto de 2004¿Clásico? Clásicos eran los de antes, cuando la gente poblaba las tribunas, cuando el juego alegraba los ojos, cuando dolía perder porque se venían las gastadas de toda la semana.
El partido de ayer no tuvo nada de eso. Lo único clásico fue el triunfo de la Lepra, que en el último tiempo ha revertido la historia y se acostumbró a festejar frente a su vecino.
Después, nada de nada. Tribunas vacías, ausencia de fútbol asociado y por ende, de emociones frente a los arcos.
Se lo quedó el Azul, porque encontró la red en una gran jugada de Gómez, y Giglio se vio beneficiado por un rebote para empujarla a la red . Y porque Losa ahora juega para la Lepra.
Debió ser empate, porque ninguno de los dos hizo méritos para sumar.
Por el lado de la Lepra, habrá que destacar la solvencia defensiva liderada por el eterno Canedo y la saludable intención de Giglio para jugar con la pelota al piso. Porque el resto sólo tiró pelotazos a cargar y en el segundo tiempo entregó la iniciativa, quizás porque el físico pasó la factura de la pretemporada.
De todas maneras, siempre es importante “debutar” ganando y más si es ante el rival de toda la vida.
Por el lado de Gimnasia, los pibes deben entender que el diez que sacan en entrega y sacrificio no alcanza si no se consigue convertir. Y en los últimos dos partidos el Lobo del Parque dejó la sensación de que está muy lejos de eso.
Así, pasó un clásico más, del que sólo se acordarán las estadísticas.