Cine y TV
miércoles, 18 de febrero de 2004
Periodista, docente e investigador, Di Chiara es consultado por medios nacionales e internacionales.

El hombre que archivó las mil y una imágenes

Roberto Di Chiara tiene, en su archivo de la localidad bonaerense de Florencio Varela, 25.000 películas, 52.000 noticieros, 200.000 fotos y 180.000 rollos de la TV argentina.

Luego de sufrir un accidente, Ireneo Funes recibió un don: adquirió una detallada y abrumadora memoria que le permitía, por ejemplo, recordar algo tan puntual como las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882.

La Humanidad estuvo desde siempre embarcada en esa utopía de atrapar todo el conocimiento. Y eso es lo que, a pesar suyo, le ocurrió a “Funes el memorioso”, el personaje del cuento homónimo de Jorge Luis Borges. Que, al mismo tiempo, daba cuenta de una paradoja: la memoria sin límites abre posibilidades infinitas pero, al menos en el caso de Funes, también provoca desdicha: “Mi memoria, señor, es como un vaciadero de basura”.

No es eso, sin embargo, lo que le ocurre a Roberto Di Chiara. Dueño del archivo de imágenes más grande de Latinoamérica, este investigador del pasado asegura sentir una gran dicha con su usina de datos. Algo que se incrementa cuando su material es disfrutado por otros que le dan un nuevo sentido.

En 1949, este hombre creó lo que hoy es el quinto archivo de cine, radio y televisión más grande del mundo. En realidad, fue el sueño que empezó a amasar a los 10 años y se le ocurrió registrar la realidad que lo rodeaba con una camarita.

El Archivo Di Film tiene 25 mil películas, 52 mil noticieros de cine, 200 mil fotos, 180 mil rollos de la TV argentina, 3 mil guiones de radio, 70 mil discos de pasta, 34 mil programas de radio, 10 mil cortos publicitarios, 10 mil partituras musicales, 100 mil sobres con recortes y 7.200 caricaturas del diario Crítica y de la revista Sintonía.

Y eso es sólo el 15% del material que guarda en dos galpones gigantes de Batalla del Callao 741, en Florencio Varela, que se puede consultar gratis en Internet (www.archivodifilm.com). Las instituciones, además, pueden llamar al 4255-2609.

Lo que nadie tiene

A Di Chiara, periodista, docente e investigador, lo consultan muchísimos cineastas nacionales, la BBC de Londres, la RAI y la TV española. Tiene cartas de Alsina y Avellaneda. Fotos de la crisis de 1930 con imágenes de chicos revolviendo la basura. Las fiestas patrias en Plaza de Mayo desde 1910. Una postal de amor de Alfredo Palacios a una tal María Pons, de Rosario. Escenas pornográficas del cine mudo argentino. Y hasta las tomas que cortó Miguel Paulino Tato -el Señor Tijeras, como rebautizó Charly García al censor de cine de la década del 70- y con las que hizo una reciente muestra en Buenos Aires.

Di Chiara, que trabaja desde hace 15 años para Telenoche, se define como un “apasionado”. En los años 60 escribía los copetes del noticiero de cine Sucesos Argentinos. Y la película de Leonardo Favio, “Sinfonía de un sentimiento”, cuenta él mismo, se hizo con material de su archivo.

Allí, en Florencio Varela, tiene “lo que no tiene nadie”, se jacta. Dos mil horas de los bailes de carnaval en Buenos Aires, vistas del ItalPark y del parque Retiro, la actriz María Casares recitando textos de Federico García Lorca en 1962, y buena parte de los dibujos de Ermete Meliante, quien ilustró miles de afiches de películas nacionales. También Di Chiara conserva imágenes inéditas de Rodolfo Walsh, Aníbal Troilo, Astor Piazzolla durante la presentación de “Balada para un loco” en el Luna Park. Y tanto más.

Imágenes únicas

“Recuperar afiches fue una pequeña alegría dentro del sinsabor por el cierre de los cines, que nos permitió rescatar papeles y películas, evoca.

Di Chiara, que también fue periodista del diario Clarín, revela que atesora 30 segundos de película “en donde se lo ve a Gardel en el hotel Miramar, de Colombia, un día antes del accidente en el que se mató en Medellín”. Y que “en la provincia de Buenos Aires (y no da más pistas) guarda en una bóveda bajo tierra rollos con la actividad de la guerrilla en los años 70. “Filmaban sus conferencias de prensa clandestinas y los secuestros y después le hacían llegar el material”.

Di Chiara reúne lo cotidiano, lo singular, los famosos y la gente común, la intimidad y lo público, la ficción y la realidad: “Para mí es un placer tener este material”.

“Lo que no me gusta es que me llamen coleccionista, porque los coleccionistas son egoístas y yo no. Tengo todo esto para mostrarlo. No estaría bien si sólo me dedicara a guardarlo para mí. / Laura Haimovichi

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