Miércoles 23 de mayo de 2012 | 07:32 hs
Las historias secundarias se cerraron. Las de Tito y Yoli y la de Uriarte y Laisa, no. Un gancho que dio sus frutos: 38,6 de rating.
miércoles, 29 de diciembre de 2004
Tan cierto como que, según manda la ortodoxia, varias historias tuvieron un final feliz en el último capítulo del año de “Los Roldán” (a las 21 por Telefé), es que fueron todas de la segunda (o tercera) línea del programa. Habrá que convenir en que las dos historias principales terminaron su primera temporada tirando a pésimo. Porque Tito Roldán (Miguel Angel Rodríguez) se quedó, como suele decirse, sin el pan y sin la torta, y porque Laisa (Florencia de la Ve) y Uriarte (Gabriel Goity), en un remedo bastante berreta del final de “Thelma & Louise”, terminaron con la Policía a sus espaldas y un abismo por delante. El envío tuvo un rating de 38,6 puntos, con un pico de 45 en el último bloque.
Antes de que todo esto pasara, habían empezado a cerrarse otras historias: la reconciliación de Facundo (Tomás Fonzi) e Hilda (Lola Berthet) embarazada, el casamiento de Jorge (Campi) y Dulcinea (Mariana Prömmel), y la propuesta de casamiento de Luciano Castro a Chichita (Andrea Bonelli). Y una más se coló entreverada en el final, cuando Paul (Jean Pierre Noher) le acercó un pañuelo a Yoli (Claribel Medina), después de su frustrado casamiento y le prometió: "Estas son las últimas lágrimas que vas a derramar por amor”.
También habían pasado: Palito Ortega saludando a los Roldán, Mercedes (China Zorrilla) pidiéndole a Tito y Yoli que no se casaran ("Están cometiendo un gran error”) y, en el mejor momento de la noche, Uriarte en un monólogo imperdible. Habiendo ido, en plena Nochebuena, a la empresa que lo enfrentara desde el inicio con Roldán, en búsqueda de unos papeles muy comprometedores, se topó con un cuadro de tamaño natural de su enemigo: Tito. Lo descalificó: "Qué grasa que sos, grasa por siempre, grasa perenne... Inundando todo con tus eructos”, se burló de él, imitándolo magistralmente: "Que hacé, papá”, y lo acusó de haberlo destruido: "Me destruiste Roldán; todo, mi carrera, mi matrimonio, mi hijo, mi prestigio...”. El destino quiso que al pretender quemar solo el cuadro de su archienemigo terminara incendiando el edificio y su prevista huida con Laisa se transformara, de un simple "escándalo familiar”, en una masiva persecución policial. Con la pareja huyendo en un convertible y con Laisa tratando de revelarle, infructuosamente, su condición sexual .
Paralelamente, y como se dice "frente al altar” (más allá de que la boda fuera en una quinta), Yoli "liberó” del casamiento a Tito. "No te puedo hacer esto a vos... Yo sé que me querés mucho pero no me amás... Andá a buscar a Cecilia que es la mujer que vos amás”, alcanzó a decirle antes de que Tito saliera corriendo para subirse al bondi en la búsqueda de Cecilia (Andrea Frigerio), que espera un hijo de él. Pero llegó tarde, sólo encontró una carta que, entre otras consideraciones, decía: "Necesito irme lejos y por mucho tiempo”.
Con la pantalla partida en cuartos: Tito desolado, Cecilia ídem, Yoli ni hablar y Laisa y Uriarte a los gritos, llegó a su fin la primera temporada del fenómeno televisivo del año. Cada uno tendrá su propia explicación de porqué lo fue y en esa forma casi aplastante. El punto es que en televisión, cuando durante un año promediás 32 puntos de rating a las nueve de la noche, las explicaciones no le importan a nadie. / Luis María Hermida