Hay cárceles que no se le ven los barrotes. Celdas tan bellas que nos hacen olvidar que estamos un poco "encerrados".
Tal es el caso de muchos, cientos, o tal vez miles de mendocinos, y por sobre todas las cosas ARGENTINOS, que estamos en otros lugares, intentando que sea un cachito "nuestro lugar", pero que los vericuetos legales y constitucionales nos ponen el apelativo de "ilegales".
Somos muchos los que esperamos el "perdón supremo". Pero los perdones parece que están relegados a unos pocos privilegiados, que a pesar de matar, robar, traficar, tiene los preciados dólares, euros, o la divisa que sea, y que por ello tienen las puertas abiertas en cualquier sitio.
A los demás nos toca esperar. Y las esperas son tediosas, llenando de hastío, nostalgias, ayes, recuerdos, añoranzas de las cosas que dejamos, y que queremos volver a ver, una vez más.
En mi caso particular, económicamente, no me puedo quejar... Tengo un buen trabajo, buenos jefes y, en general, el trato es cordial hacia el extranjero. Pero es duro ver que ese trato se enfría más que el polo en cuanto llega a las altas esferas del poder, donde, tal es mi caso, uno observa que el gobierno de turno en este país, se esfuerza por imitar en todo y todos los aspectos a la mayor potencia represora que se haya visto: los EE UU.
Hace unas semanas en España, fue puesta en vigor la nueva ley de extranjería, que da por el suelo, haciéndolos añicos, los sueños de muchos argentinos. Una ley inflexible, totalmente inconstitucional, en la que se deja ver el peso del partido mayoritario, el Popular, y la ineficiencia en cuanto a una oposición funcional, del PSOE. Veo esto, y me acuerdo de mi querido país en tiempos de Menem. Los legisladores promulgando leyes que perjudicaban a la mayoría de los argentinos, y beneficiaba a unos pocos; jueces que no tenían el menor pudor en demostrar su simpatía por el poder, sea del tipo que sea.
Y aquí es lo mismo; y como siempre, con la llegada de la ley, comienzan los rumores, que la amnistía será hoy, que ayer, que mañana... que nunca. "No te muevas de aquí, porque si te vas, quedás fuera de toda posibilidad de obtener tus papeles", "que la amnistía servirá sólo para aquellos que estén empadronados", "date de baja del empadronamiento, ya que ahora van a buscar a los que estén empadronados", "y no queda otra que esperar, porque ya sale" (esta última frase lleva en boca de todos más de dos años)
Y uno espera...Y el tiempo pasa....
Soy uno de los tantos argentinos "de pura cepa", cuyas raíces españolas se remontan o se han perdido en los confines del tiempo, cuando unos gallegos, vaya a saber Dios desde cuándo, decidieron venir a vivir a este bendito suelo, sin ningún tipo de papeles, con "una mano atrás y otra adelante" pero con el deseo firme de trabajar honestamente y progresar.
Ese mismo sueño que trajo a mis antepasados a Argentina, es el mismo que me trajo aquí. Ya que en el lugar que amo, cada vez eran más las puertas que se cerraban, dejando abierta la puerta de lo que muchos han acertado en llamar el nuevo exilio: "exilio económico".
Y aquí estoy, esperando, esperando, y esperando... un perdón que no llega. Y en la espera, en el sacrificio de la espera, veo mi familia hecha añicos, con familiares enfermos, con muertos que permanecen vivos en la memoria, con amigos que están, con amigos que no están, con las cotidianeidades que ya no son cotidianas.
Entonces, este lugar se transforma en la más hermosa de las cárceles. Uno puede entrar, puede salir si lo desea, pero lo que se pierde, es inmensamente mayor que lo que se gana. Es estar "entre dos espadas", ambas son dolorosas, sus dolores son distintos, una apunta hacia tu futuro, hacia tus ganas de realizarte, y la otra apunta hacia tu pasado, para destruirlo.
Tan sólo aquellos que están en mi misma situación, y que son la inmensa mayoría, puede llegar a comprender lo complicado que a veces se hace estar lejos; entrerrianos, porteños, mendocinos, cordobeses, gente de toda la geografía argentina y una sola pregunta: ¿Para cuándo ese perdón que nos libere, para cuándo esa "absolución" que nos deje crecer?
Sueno trágico, o tal vez tragicómico, pero es algo en lo que deben pensar todos aquellos que sueñan con hacer SU VIDA, lejos del hogar.
Gracias por prestarse a leer estas líneas.
Las primeras cartas del 2004. El optimismo y los deseos de los comprovincianos que nos escriben desde distintos puntos del planeta. Y en las cartas, historias de vida, anhelos y saludos para los familiares que estan aquí.
Quienes hacen la protesta no descartan un endurecimiento de las medidas si los bancos extranjeros no acuerdan los $200 que reclaman los empleados bancarios.