Un inocente lector se debe preguntar cuál es la realidad en el tema judicial, más allá de la buena voluntad pública, tratando o pretendiendo la hipócrita creencia de la infalibilidad de un alicaído sistema. ¿Recuerdan a Servini de Cubría y las falencias demostradas en la década de los ’90, los casos de numerosos jueces federales sospechados en hechos funestos (incurridos desde las privatizaciones increíbles en donde el cumplimiento de los pliegos fue notoriamente " fallido" en casi el 100% de los casos) y no ocurrió nada? El caso Moneta vs. Leiva, asombrosamente tenebroso (en donde tenemos una provincia testigo y víctima de turbios manejos), etc.
Mendoza decididamente no escapa a ese panorama, no hace falta reiterar lo conocido.
Entonces, con todo ese escandaloso sistema abarrotado de trabajo no definido, muy autodenigrado, da la pauta que en la sociedad se presentan hijos y entenados. Otra versión paradigmática del uso egoísta del poder que demuestra este liberalismo a ultranza. Después, deslizándose del habitáculo de esa burbuja en la que viven, se exige una actualización de los sueldos de un grupo seudoprivilegiado de la población. ¿Increíble no?
Estamos todos inmersos en la desvalorización salarial de hace más de una década. La justicia irónicamente lo ha actualizado hasta no hace mucho, obviamente con derechos especiales. Bueno, cierto entonces es que el cambalache discepoliano está de fiesta. (...)
Carlos A. Moreno
DNI 5.503.717