domingo, 17 de agosto de 2003El partido se disputó en Parque Patricios, pero tembló como si hubiera sido en Mendoza. Cuando el Cachorro Abaurre anotó el gol del empate, en el minuto 49, los hinchas del Globo se desplomaron y provocaron un estallido que sacudió las gradas del Ducó.
Los Chacareros se volvieron con un sabor dulce, mientras que Roldán y sus muchachos se quedaron con uno muy amargo en sus bocas. Cuando parecía que la primera presentación del equipo de Dalcio Giovagnoli terminaría en derrota, llegó una jugada con pelota detenida que, luego de una serie de rebotes, el eterno goleador empujó de cabeza contra la red.
El León había hecho muy poco para poder anotar, pero es bien sabido que en el fútbol no sirve hablar de merecimientos. El partido culminó 1 a 1 y a otra cosa mariposa.
El planteo táctico pretendido por el adiestrador visitante, en la parte defensiva, fue ejecutado casi a la perfección. Las dos líneas de cuatro no tuvieron grandes fisuras y durante casi todo el partido le impidieron al rival acercarse con claridad al arco defendido por Manchado. La producción de tres cuartos para arriba fue casi nula, los dos delanteros estuvieron muy lejos de los volantes y ello impidió la gestación de jugadas colectivas que culminaran cerca del área.
Huracán manejó más tiempo la pelota y fue quien provocó las jugadas más claras, pero jamás encontró los espacios para quedar mano a mano con el uno y en eso mucho tuvieron que ver Ramos, Alaniz, Zwenger y Delfino.
Luego de un primer tiempo en el que casi todo el estadio se durmió, llegó el complemento, en el que se vivieron los momentos de emoción y en el que las dos hinchadas tuvieron la posibilidad de festejar.
A los cinco minutos de la etapa complementaria, luego de un cabezazo de Mantilla, Barbona estuvo muy cerca de abrir el marcador, pero su remate se fue por sobre el travesaño. Después vendrían un tiro de Guerra y otro de Jesús, que intentaron sorprender desde media distancia. Cuando se cumplía la media hora llegó el penal de Zwenger a Guerra que le permitió a los locales ponerse en ventaja. Jesús anotó y Giovagnoli decidió cambiar el esquema.
Con el marcador en contra y con menos de quince minutos por jugar, el DT del León sacó un defensor y puso un delantero. Navarro entró por Díaz para intentar la hazaña que finalmente se cumplió. El Pucho entró como endiablado y más de una vez tuvieron que frenarlo con falta. Pero, si bien aportó fuerza y empuje, la alegría no se la dio el pibe y sí un hombre con experiencia en la categoría y con más de cien goles en su historial. Abaurre, quien no había tenido una buena actuación, aprovechó la única que le quedó y fue suficiente para que los Albirrojos arrancaran con el pie derecho.
La primera prueba fue superada, pero todavía el equipo debe mejorar mucho si pretende ser protagonista. Un equipo con aspiraciones de ascender no puede conformarse tan sólo con ser prolijo en la faz defensiva, debe mostrar hambre de gol. De esto último careció el Chaca en su debut; quedó en evidencia que con dos líneas de cuatro Caiafa y Abaurre quedan muy expuestos. Es muy probable que cuando Roy González esté habilitado el esquema cambie y Dalcio pondría a un conjunto con tres en el fondo, cuatro volantes, un enganche y dos puntas. Esto, además de más poder ofensivo, le aportará una cuota de brillo al equipo que será fundamental para que la gente tenga más ganas de ir a la cancha. Cruz Calvet Enviado especial a Buenos Aires