A partir de una convocatoria realizada por el Museo Municipal de Arte Moderno, resultaron seleccionadas las obras de seis jóvenes plásticos locales. La muestra puede visitarse hasta el 22 del corriente.
domingo, 17 de agosto de 2003
Ensamble Brecha es el nombre bajo el cual el Museo de Arte Moderno ofrece en sus salas la exposición colectiva de ocho artistas muy diferentes entre sí. Pasado el primer momento de reflexión sobre por qué se denomina "ensamble" a esta agrupación, decido quedarme con la denominación de "colectiva". Lo cierto es que se presenta una selección muy diversa de trabajos desde las técnicas, los medios expresivos y las intenciones. Veamos de qué se trata.
Leonardo Pedra y Luis Freire trabajan desde la pintura. Los dos apuestan por la figuración. Luis lo hace a través de planos del color y los juegos geométricos que estructuran las formas. Paisajes y figuras humanas son los temas que articulan su discurso pictórico lleno de evocaciones narrativas. Leonardo habla con un lenguaje menos pautado y nos muestra sus especies de "imágenes atacadas". Sobre la superficie de sus obras cabalgan extrañas sombras que nos invitan a adentrarnos en diferentes niveles de lectura de las formas presentadas. Es como observar la imagen y el pensamiento que la asalta, completamente descontrolado, añadido a ella. Una puerta a lo subjetivo desde objetos tan fuertemente referenciales como un televisor.
Mariela Acjia nos trae imágenes muy despojadas, planos de color pastel que constituyen una invariable plástica desde donde surgen espontáneas manchas de evocaciones óseas y primitivas. El plano da a luz estas manchas significativamente decorativas y la obra nos introduce entonces en el ámbito de lo íntimo.
Pilar Acevedo nada en el dibujo puro y mínimo. Su estética, en apariencia simple, responde a profundos sentimientos internos. Sus figuras se tejen ellas mismas como un complejo pensamiento y parecen ser capaces de desvanecerse si tan sólo nos atreviéramos a tirar con fuerza de la línea-cuerda que las conforma. En su síntesis de la figura humana evade cualquier juego de identificaciones, al tiempo que nos introduce en la idea del continuum frágil y vital de la conciencia.
La esencia de los trabajos de Verenice Marañón debe buscarse en la transparencia. Su obra se despliega en el espacio interviniéndolo sutilmente. Las superficies que la conforman se separan, se multiplican, se superponen, invaden las paredes con sus juegos de sombras y conforman así la imagen. Imágenes de una sintaxis muy simple y casi reduccionista. Códigos ópticos y perceptivos que nos acercan a la no-reflexión y que transforman a la obra en "cosalidad pura", objeto de contemplación que modifica el espacio.
La obra de Viviana Miranda -fuertemente cargada de mensaje social- surge del encuentro de dos tipos de "documentos": juegos infantiles por un lado y mensajes de niños de la calle. Rayuelas, "powers rangers", zancos y textos: "Me ayuda con una moneda para comprar leche". Vaya textos... Viviana nos hace un llamado de atención sobre lo que sucede en nuestras ciudades e ingresa al museo el espacio y la problemática de la calle. Es una obra que se vive y que está presente intensamente "afuera". La artista la neutraliza y la lleva a un plano de quietud donde el mensaje se nos revela crudamente y no nos permite desviar la mirada (precisamente lo que quizás haríamos en la calle). Un plano que nos conecta con nuestras carencias y nuestras necesidades como seres humanos.
Federico Calle nos muestra su paraíso óptico. Un procedimiento simple pero minucioso y extremadamente cuidado: montaje de celuloide. Seleccionar, cortar y pegar película. El resultado: una resignificación absoluta del material cinematográfico, una nueva imagen de la captación de una imagen. Federico nos muestra con su trabajo que las posibilidades de este material no se agotan en la proyección y al mismo tiempo es sumamente respetuoso de todos aquellos elementos que surgen en la proyección. Su obra vibra, suena, encanta, entretiene.
Mario Ferrón nos hace desear que cada vez que compremos nuestro dentífrico éste tenga un packaging tan llamativo como el que nos presenta en una de sus obras. Como dice Mariano Fiore en el texto del catálogo "sus elementos provienen de la gráfica de productos de consumo masivo, la estética web y el animé". Nos habla de objetos cercanos con un lenguaje también cercano. En las superficies que presenta introduce fragmentos de todas estas "cosmovisiones" en un acto que tiene mucho que ver con la gráfica, consiguiendo imágenes de una estética sumamente agradable de contemplar en la que nos invita a descubrir su síntesis de la visión de estos objetos que nos acompañan a diario.
La exposición es rica en cuanto a procesos de artistas que están desarrollando su obra actualmente y la podemos articular con otra que también se muestra por estos días en el Espacio Contemporáneo de Arte. Desde este punto de vista se torna más que recomendable su visita. Un tema a ajustar tendría que ver con el proyecto curatorial, que si existió nunca quedó claro. No podemos limitarnos a denominar un conjunto de artistas como "ensamble" cuando sus obras nos muestran que no trabajan como tal y simplificar bajo este concepto las carencias a la hora de pensar una muestra. Por suerte, por esta vez, la obra de los artistas no se ve afectada pero sí podría haberse visto enriquecida. / Marcelo Marino (marinomarcelo@hotmail.com)
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