En los últimos tres años, nuestra provincia fue escenario de tres accidentes aéreos con resultados fatales:
1 de febrero de 2001. Muere el humorista Ricardo “Turco” Ana (44), cuando uno de los motores de la avioneta que piloteaba dejó de funcionar y se desplomó en un viñedo de El Algarrobal, Las Heras. El avión cayó a unos 3 kilómetros de la cabecera 36 de la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional de Mendoza. Ana piloteaba un avión Cessna 310 matrícula LV-HJX.
El humorista salió pasadas las once del aeroclub e iba a el aeropuerto El Plumerillo para cargar combustible. El fuerte impacto del choque, leprodujo una herida mortal, cuando el Cessna se estrelló a dos kilómetros de la cabecera de la pista, en la Finca Gisper, ubicada en Pascual Segura 3301 de El Algarrobal, Las Heras.
Ana estaba casado con Alicia y tenía dos hijos, José y Facundo.
17 de mayo de 2001. Ese día, un Fokker F-27 de la Fuerza Aérea Argentina cayó cerca del mediodía a 500 metros del aeropuerto Francisco Gabrielli. Murieron calcinados cinco militares: el piloto Fernando Dámaso González (32), el primer teniente Claudio Germán Vellenich (30) y los suboficiales (mecánicos) Ramón Alfredo Ortiz (43), Anselmo Alfredo Abasto (46) y Alberto Ramón Olmedo (38). Todos vivían en Paraná, Entre Ríos, y cuatro de ellos estaban casados y tenían hijos pequeños.
El accidente, que “pudo ser mucho peor”, ocurrió muy cerca de una zona muy poblada, y por otra parte el avión iba casi vacío ya que tenía una capacidad para 44 pasajeros. La nave se vino abajo sólo 50 metros después de haber ascendido, debido a desperfectos técnicos en uno de los motores. La noticia de la tragedia se desparramó inmediatamente por todo el país. Incluso, el entonces presidente Fernando de la Rúa, envió sus condolencias a los familiares desde Mar del Plata. De acuerdo con los datos obtenidos en las esferas de la unidad aérea, este accidente fue uno de los de mayor magnitud ocurridos en la historia de Mendoza
9 de noviembre de 2002. Los chilenos Alejandro Elberg (48) y Roberto García (48) perdieron la vida al impactar contra un cerro al intentar cruzar la cordillera con un Piper Dakota. Una versión extraoficial indicó que los tripulantes se habrían salido de la ruta tradicional para estas aeronaves, demarcada por el lecho del río Mendoza. Partieron a las 8.45 rumbo a Viña del Mar. Esta es la tragedia día a día: Domingo, 11.30 hs, señal de alerta desde el aeródromo chileno de Rodelillo porque los aviadores ya llevaban dos horas de atraso; Domingo, 13 hs, comienza la búsqueda; Domingo, 15.45 hs, Lamas de la IV Brigada Aérea avistan la aeronave en el Cerro División; Lunes, 19.50 hs, la patrulla del regimiento del RIM 16 instaló un campamento en La Horqueta, a 3.200 metros del siniestro; Martes, 14.37 hs, patrullas de Gendarmería (a pie) y del Ejército (a mula) llegan a la zona del accidente. Más de 40 personas trabajaron durante casi 50 horas para llegar a la avioneta accidentada.
Los más conocidos
La historia aérea de Mendoza cuenta en su haber con varias tragedias aéreas. Estas son las más impactantes.
1947. En el Cerro Tupungato se desplomó una nave de la empresa British South American Airways. El avión inglés fue encontrado recién en febrero del año pasado.
1960. A la altura de El Sosneado explotó, aún en el aire, un avión de la empresa Transamerican Air Transport.
1969. Desaparece un avión de la Fuerza Aérea estadounidense que transportaba a militares a una misión naval a Chile.
1972. Se desplomó, en el límite entre San Rafael y Malargüe, la nave que transportaba al seleccionado de rugby de Uruguay. Ese mismo año, en la ladera sur del cerro Aconcagua se estrelló una nave de Aerotransporte Entre Ríos y murieron todos sus pasajeros.
1979. Un vuelo a Miami de la ex Austral terminó en una de las laderas del cerro Tupungato. Murieron todos los ocupantes. / Sandra Conte
Durante un vuelo de entrenamiento, el vicecomodoro Rubén Cortés (40) y el primer teniente Danilo Soldera (32), de la IV Brigada, fallecieron al estrellarse el Sukhoi-29 que piloteaban. Causas inciertas.
Los 16 policías del grupo recorren el cerro para salvar andinistas perdidos, deshidratados o con edemas.