martes, 04 de febrero de 2003Un día estuvo cerca de la Fórmula 1. Más que cerca. Al lado. Brian Smith corrió en la Fórmula 3000 y compartió varios escenarios con la máxima. Cuenta que Jonathan Williams, el hijo de Frank, le ofreció probar un auto y cualquier tipo de ayuda menos la económica. Y se hizo amigo de Juan Pablo Montoya, con quien compitió en Fórmula 3 británica. En el 2002 viajó a Colombia invitado especialmente para el casamiento del piloto.
Ahora está en la Argentina. Desde el 99, cuando participó en TC con un Ford, no corre. Juega al golf. Sin embargo, ahora dejará los palos para volver a manejar. Iba a regresar el 19 de enero, en Mar de Ajó, pero recibió un palazo (valga el término): no le dieron la licencia para subirse a un Ford. Debido a la gran cantidad de autos de esa marca que participan, este año los dirigentes sólo autorizan a nuevos pilotos a conducir en Chevrolet, Dodge o Torino.
Igual ya lo decidió. Pasará del silencio al ruido. Y, según dice, será desde la próxima carrera, el 9 de febrero, en Mar de Ajó, con una cupé Chevy.
“Puede ser que el golf sea silencioso pero no relajante como muchos me habían dicho antes de que lo empezara a jugar. Para mí es un hobby. El automovilismo yo lo tomé siempre como una pasión y un trabajo. Cuando dejé de correr, no sabía qué hacer. El golf me gustó por eso. No depende del físico, ya que con el hándicap se empareja todo. Además, podés jugar de igual a igual con un tipo de 70 años”.
-¿Se asemeja la concentración que hay que tener para pegarle a la pelotita y la que hay que tener arriba del auto?
-No, es mucho más difícil pegarle a la pelotita (se ríe). La gran diferencia es que arriba de auto se debe estar concentrado todo el tiempo. En el golf sólo lo hacés en el momento de pegarle. Al menos yo que todavía no lo hago profesionalmente. En la caminata entre un tiro y otro te distraés, sobre todo si jugás con amigos.
-¿Es verdad que tu peor accidente fue jugando al golf?
-Es increíble. Y eso que en el automovilismo tuve un palo jodido. En 1997, en una carrera de Fórmula 3 en Silverstone, peleaba el tercer lugar con Giovanni Amatti. El italiano falló el cálculo al salir de la succión, me pegó y me tiró contra la pared a 230 km/h. A mi auto no le quedó una sola rueda. La saqué barata. Sólo me quedó dolorido el cuello. El otro fue más curioso. Estaba en la salida de un par tres listo para pegarle a la pelotita. De pronto escuché el sonido del pique de una bola, me doy vuelta para cubrirme, y me pegó en la mandíbula. Quedé tirado en el piso. Tuvieron que venir los médicos del club. Quedé con toda la cara hinchada por una semana.
-¿Por qué dejaste de correr durante tanto tiempo?
-Por la falta de apoyo. También decidí alejarme porque quería probar otras actividades fuera del deporte. Igual, cada día me convenzo más de que lo mío es el automovilismo. Es lo que más me gusta y lo que mejor hago.