Rafael Crisanto Báez, el cartonero que adquirió trascendencia pública durante el juicio por asesinato que se le siguió al fallecido boxeador Carlos Monzón, murió a los 82 años en su humilde vivienda de Mar del Plata. Báez se adjudicó haber sido el "único testigo" que presenció la muerte de Alicia Muñiz, en 1988.
Una de las víctimas apareció en la calle, en el barrio Chile II de Godoy Cruz. El otro ataque ocurrió en Las Heras, cuando un hombre se resistió a un asalto.